jueves, 13 de abril de 2023

Hierba en mal lugar

Maleza: hierba o planta que crece en forma silvestre y daña la tierra de cultivo. Mala hierba.

Así son las hierbas malas: crecen a su libre albedrío, se reproducen cuantas veces sea posible en cualquier terreno, sin ser invitadas. Crecen fuertes, vigorosas, bien adaptadas al medio y se extienden rápidamente. Si las cortan o las dañan vuelven a salir, retoñan.

Lo dice Wikipedia: "prácticamente cualquier planta puede ser considerada mala hierba si crece en un lugar en el que no es deseable". También lo dice Bunbury: "sólo hierba en mal lugar..." -Sácame de aquí

Así hay personas. Que en cualquier momento van ocupando todo  tu espacio y tu tiempo , que van agotando a cuenta gotas el oxígeno que respiras y  crean una sensación de asfixia. Que poco a poco logran arraigarse en los espacios libres y que se adaptan a cualquier entorno y a cualquier comportamiento sin invertir mucho. El que observa la dinámica que se desarrolla en torno al otro y procura entregar de sí lo que más aprecia la otra persona, es considerado y evita lo que fastidia al otro, y se pone en el lugar del otro para actuar acorde con las circunstancias.

Y no hay escape! Qué se puede reclamar si no hay nada propiamente malo en estar ahí? Siempre pendiente de ti, ayudando en todo momento, solícito para acompañarte en todas tus actividades, sin mantener una distancia prudente que te permita actuar de manera totalmente independiente, sea en soledad o con otras personas.


Entonces, que podemos hacer para descansar un poco de todo la carga mental y emocional que implica no tener un momento para sí mismo, ni un lugar al cual ir sin estar acompañado?

La respuesta está en el equilibrio. Sobre todo en el equilibrio de la fórmula dar/recibir. Porque si estas recibiendo mucho mas de lo que das o dando mas de lo que recibes en una relación, algo no está bien. También en el coraje para examinar la relación y para dejar de ser cómodos para estar siempre recibiendo y a cambio dejando a un lado nuestra autonomía de elegir con quien queremos estar o que preferimos hacer en algún momento. 

Evaluar periódicamente la dinámica en cada relación nos puede evitar el caer en el modo asfixiante de estar unidos en todo instante a otra persona sin evolucionar antes de pedir permiso.

"Hierba mala nunca muere" - adagio popular




sábado, 31 de octubre de 2020

Días de transición...

de brujas... de ángeles... de santos...de muertos... de dar gracias... de otoño!

 

Justo este año que, por causa de la pandemia, en muchos lugares no se festejará el Halloween y no habrá desfiles ni chicos pidiendo dulces (quizá disfraces y cuentos de espantos en familia, degustando golosinas...) justo ahora traigo a mi memoria lo que significan el otoño y Halloween para mi.

Y no recuerdo haber pedido dulces las noches de Halloween. Es mas, no recuerdo que en mi niñez "eso" se festejara.

En un pueblo de fuertes raíces católicas, situado a orillas del rio Magdalena y ubicado en una zona donde solo se tienen veranos muy cálidos e inviernos muy lluviosos, hasta hace veinticinco o treinta años no se conocía esa celebración.

Allá, como en el resto del país, se celebraba el "Dia de los Angelitos" el día después de la noche de Halloween: el 1° de noviembre, los niños disfrazados de ángeles salían a pedir dulces de casa en casa.

Ya viviendo en la ciudad y siendo todavía niña, tampoco se celebraba. Fue con el correr del tiempo, el impulso que tomaron los viajes al exterior y la expansión de los sistemas de comunicación que, con timidez, se empezó a hablar de esa interesante "fiesta pagana" que celebraban en otros países en los que sí sucedían las cuatro estaciones y los otoños eran fríos y de oscuros tonos de naranja, marrón y ocre.

Y empezamos los jóvenes de la época a reunirnos cada "noche de brujas" para salir a bailar y divertirnos vestidos de negro y con maquillajes de fantasía. Y cuando tuvimos hijos, volvimos tradición que temprano en la noche, ellos salieran disfrazados a pedir dulces para mas tarde los padres irnos de parranda. Y esta fue la rutina durante muchos años. 


Entonces hace unos 6 u 8 años, la iglesia empezó una campaña en contra de la celebración del Halloween y a favor de la fiesta de "los angelitos". Como resultado se redujo drásticamente el número de niños que pedían dulces la noche de brujas, sobre todo en los estratos medio y bajo. Una lástima, porque tampoco se fortaleció la fiesta de "los angelitos".

Pero entre la gente que viaja con frecuencia al exterior la celebración sigue en todo su apogeo, la tradición de los dulces continúa y ahora las fachadas de las casas se engalanan con la decoración a tono. Los últimos años, gracias al espíritu festivo de la gente de la ciudad donde vivo, se fue modificando la forma de celebrar y se ha hecho costumbre que los adultos que llevan a sus niños salgan a hacer el recorrido acompañados de grupos de millo tan comunes en el Carnaval. Ellos adaptan las rimas de Halloween a los ritmos propios de esta región del país. Ahora es una gran fiesta, casi carnavalera, que disfrutan tanto los niños que se disfrazan y piden, como los que los acompañan, los que los ven pasar y los que están listos para repartir sus dulces...

Y del otoño ni hablemos... Octubre y Noviembre, en la ciudad que habito, son meses de tenues brisas, grandes nubarrones, tormentas eléctricas y lluvias intensas pero cortas. El clima entre lluvia y lluvia es caluroso y los días a veces son grises [lo cual es una exageración sabiendo que estamos situados en el trópico]. Entonces, ¿De dónde diablos salió esa fascinación mía por el otoño y sus celebraciones?

En esta época en mi casa prima la paleta de otoño y también hay velas con olor a calabazas dulces y toques de Halloween en uno o dos rincones. Cuando empieza noviembre se juntan el día de Angelitos y de Todos los Santos (Dia de los Muertos) para honrar a los que se han ido y cuando está por acabar el mes organizo una cena con toda la familia para dar gracias por todo lo bueno que hemos tenido durante lo corrido del año. Y entonces sí: me pongo en "modo Navidad" y empiezo a escuchar mis playlists navideñas mientras preparo el cambio de decoración.

Disfruto esta temporada como si el otoño fuera aquí una estación con todas sus características: uso paraguas los días lluviosos, me pongo medias tobilleras gruesas cuando siento frío, me encanta ver llover, encuentro atractivos los paisajes de hojas y árboles casi secos, disfruto leer y ver películas de miedo y prefiero leer un libro con una bebida caliente al lado. Si. Me encanta todo lo relacionado con el otoño y sus festejos: Halloween que aporta el sentido festivo, días de Angelitos y de Todos los Santos que aportan el sentido solemne y la Cena de Acción de Gracias que aporta el cierre en familia de unos meses de transición hacia la Navidad...

"Como arrastra el viento aquellas hojas, como llueve hoy, como está la calle de vacía..." Canción de Otoño
🍂🍁🍂



miércoles, 19 de septiembre de 2018

¿Se agota la capacidad de asombro o el aprendizaje nos automatiza?


Cuando aprendemos una actividad, asignatura o condición nos acostumbramos a reaccionar acorde a lo aprendido. Cuando el aprendizaje finaliza pasa a formar parte de una rutina y deja de generar un gran interés: se domina su manejo y se vuelve casi monótono.

Una vez establecida la rutina, la curiosidad -generada por la necesidad de movernos y avanzar propia de los seres humanos-  nos impulsa a buscar cosas nuevas.

También, en mayor o menor grado, nos impulsa esa gran sensación que deja el habernos llenado del conocimiento que nos permitirá responder de formas mas adecuadas sobre nuevos temas.

Por eso lo novedoso tiene un encanto tan particular: porque nos saca de la perspectiva habitual, nos sacude y nos llena de nuevas emociones.

Apasionarnos con lo novedoso depende básicamente de mirar con interés. De ser curiosos para explorar y estar ávidos de aprender. De dejar a un lado todos los conocimientos previos para descubrir y apropiarnos de otros nuevos, ya sean complementarios o diferentes.

Aunque el aprendizaje automatice nuestras respuestas a las cosas ya conocidas hay que permitir que la curiosidad mantenga viva esa capacidad de asombro propias de las mentes jóvenes, al igual que la pasión por explorar temas que antes no nos interesaron. Es lo que nos permitirá sentirnos siempre jóvenes a cualquier edad y abrirnos a la expansión de la vida.

Con curiosidad, con asombro, con alegría.


lunes, 30 de julio de 2018

Pasiones...

Tal vez el amor verdadero es calmado, sensible, prudente, respetuoso... Pero la pasión no.

La pasión revuelve todo lo que toca, no permite calma ni sentimientos tiernos, es imprudente y arrolladora, a menudo pone el respeto en un segundo plano y solo se conserva la cordura cuando los valores están tan fuertemente arraigados que frenan, aunque sea un poco, la tormenta desatada por ella.

La pasión no es exclusiva del amor. Pasión es curiosidad, interés, deseo de conocer, tener y manejar algo, apropiarse de ese algo para conocer sus recovecos, perfeccionarlo y usarlo para la satisfacción propia.

Pasión es entusiasmo, fervor y predilección; en su lado menos positivo es obsesión y fanatismo, es vehemencia que se transforma en sufrimiento.

La pasión es la que nos empuja a luchar por mas de lo que se tuvo y a tratar de alcanzar mejores cosas.

En el amor la pasión nos hace olvidar raciocinio y lógica. Cuando hay química y pasión sólo hace falta que el objeto de los afectos se acerque  y apenas percibes su olor ya estás atrapado, sin remedio, dispuesto a entregarte a lo que sea... El sentimiento tierno del amor que venga después!

Por eso las personas altamente pasionales logran hacer perder el decoro al que está a su lado. Porque involucran al otro en el disfrute de la pasión sin inhibiciones ni miedos. Porque superan las barreras del aburrimiento y la prudencia cuando hacen que en el otro también se encienda esa llama.

Un estudio sobre placer y dopamina* sugiere que las cosas que son altamente placenteras pueden alterar el orden establecido. Así que disfrutar actividades placenteras en la compañía adecuada hace que éstas se transformen en momentos altamente placenteros.

Es la pasión contagiosa? La mayoría de las veces. Depende de la química que haya involucrada. Que no todo ni todas las personas hacen que surja un auténtica pasión! Pero si lo lograste no queda mas que rendirse y disfrutar...

Por eso creo que una de las mejores cosas en la vida es experimentar, así sea de manera temporal, una gran pasión. De cualquier tipo. Pero si es amorosa ¡mejor todavía!



* La ciencia del placer, The why factory, BBC - marzo 20 de 2016.

lunes, 25 de junio de 2018

LA COMODIDAD NOS HA VUELTO FLOJOS!

La búsqueda de la máxima comodidad ha contribuido a generar la errada creencia de que comodidad y poco esfuerzo son  símbolos de prosperidad y propios de una mejor posición social. Y aunque esta es una meta perseguida por todos no deja de ser cierto que, en mayor o menor grado, nos hemos vuelto flojos para el quehacer cotidiano y por tanto para las simples y repetidas rutinas que, desde el inicio de los tiempos, nos mantuvieron en constante movimiento, sobre todo a las mujeres.

Poco a poco hemos ido quitándonos de encima: los quehaceres domésticos, los desplazamientos a pie (ya sea para dirigirnos a sitios cercanos o para explorar el entorno), subir y bajar escaleras, hacer actividad física con los mas pequeños, recorrer la propia casa para supervisar que todo esté como nos gusta, para dar los buenos días a otros miembros de la familia, etc.

Ahora "gracias a Dios" podemos pagar a uno o mas ayudantes en los oficios de la casa: ya no hacemos aseo, no cocinamos, no atendemos tiempo completo la alimentación, el aseo y el juego de bebés y niños, ni siquiera queremos levantarnos de la silla o la cama para buscar un vaso con agua...

Si no contamos con ayudantes domésticos, entonces pagamos por toda la tecnología que pueda liberarnos del "oficio": primero fueron las lavadoras que nos evitaron esos periódicos ejercicios de miembros superiores, luego las secadoras que nos evitaron salir a tender la ropa, luego los lavavajillas que nos evitaron estar de pié durante largos ratos, luego los controles remotos para todos los electrodomésticos, incluyendo los abanicos de piso o pared, luego los robots para el aseo ¡nada de barrer! y hasta los lectores electrónicos que ponen al alcance de la mano cientos de libros sin tener que caminar a buscarlos a la biblioteca de la casa y menos aún a la librería!

Y sin ahondar mucho en sus implicaciones, cada vez que avanza mas la tecnología nosotros hacemos menos la actividad física que antes era considerada importante: la del quehacer diario.

Ahora en los hogares tenemos uno o dos carros en los cuales nos trasladamos a todas partes, aún a sitios cercanos: por aquello del sol, del calor, por si traemos paquetes, por la inseguridad...

Y, como cada vez los edificios son mas altos, el elevador se toma en el lobby o en el parqueadero y te lleva directo a tu oficina o tu apartamento aún si está situado en un primer, segundo o tercer piso.

Hasta parece que nos avergüenza hacer las tareas rutinarias. Decir que hicimos aseo o que salimos a pie al supermercado o que atendimos a los niños  parece, además de aburrido, falto de glamour.

Los niños tienen nanas, nodrizas o enfermeras desde que nacen hasta cuando están adolescentes. Ellas son las que los atienden y entretienen y nosotros los cargamos cuando están limpiecitos y alegres.

Ya ni siquiera vamos temprano a dar los buenos días o a conversar un rato con otros miembros de la familia porque la prisa y la comodidad nos han recluido en nuestras habitaciones donde lo tenemos todo. Y lo que no tenemos, lo pedimos a través de un llamado en vez de salir a buscarlo.

Este acostumbramiento a la comodidad ocasiona un daño poco reconocido, sobre todo a las personas que no tienen tiempo para el ejercicio en gimnasios o en canchas deportivas.

Cada actividad física llámese deporte, desplazamientos, cambios de posición, quehaceres de la casa, comer, bañarse, etc., tiene un gasto energético. Este es el que permite que el exceso de calorías sean utilizadas y consumidas y no acumuladas en el cuerpo. También es el que provee una mejor circulación y un mayor aprovechamiento de los nutrientes.

Es la actividad física repetida la que fortalece todo el sistema músculo esquelético y la que permite el buen funcionamiento de todos los sistemas corporales.

Pero  estamos contentos con pasar la mayor parte del tiempo sentados o recostados porque no tenemos la necesidad de levantarnos para hacer nada que otros puedan hacer por nosotros. Es bien visto! Incluso las personas que asisten a los gimnasios, canchas o salen a caminar, correr o pedalear a diario, después de esa hora o dos de ejercicios regresan a la comodidad de un sillón  para conectarse con el mundo a través de un dispositivo electrónico.

A medida que envejecemos en medio de tanta ayuda, nos vamos volviendo incapaces en mayor o menor grado para realizar labores que por ser casi obligación, nos aportan algo, a veces mucho,  de la actividad física que contribuye a nuestra independencia física y mental: beneficios, aún a pesar del cansancio que generan.

Y así crecen nuestros hijos viendo como aceptable e ideal este estilo de vida cómodo pero peligroso para el estado físico. Aprendiendo con el ejemplo que la comodidad, entendida como el hacer menos y lo mas fácil, es la prioridad una vez se llega a la edad adulta. Dando por sentado que el bienestar y la prosperidad excluyen las actividades físicas derivadas de las rutinas básicas cotidianas en el mantenimiento de una casa y en el espacio que le dedicamos al ocio.




Confiemos en que los adelantos tecnológicos, educativos y científicos poco a poco vayan desarrollando otras rutinas de movimiento que reemplacen las que ya no hacemos.

lunes, 11 de junio de 2018

EL ALIVIO PARA TODO

Por lo menos para los dolores y pesadumbres: el tiempo! El que lo cura tooodo! O es el aprendizaje, que llega con la repetición? O es el acostumbramiento que llega con el tiempo?

Cuando experimentamos de manera repetida un dolor o una sensación (generalmente desagradable) éstos pierden su carácter agudo y sorpresivo y pasan a ser casi una rutina, "parte del paisaje".

Es así como el dolor físico se siente cada vez mas soportable si se repite todos los días y aprendes cuales son los momentos mas vulnerables y cuales los mas aceptables.

Este aprendizaje es el que va demostrándonos que las cosas conocidas y seguras son menos amedrentadoras.

Y llega entonces el acostumbramiento que implica poner cada cosa en su lugar y  darle el valor que tiene sin romanticismos ni apasionamientos.

Aprendemos a volverlo este dolor parte de la rutina? Si. Aprendemos a lidiar con él mientras no tenga grandes variaciones. Nos acostumbramos a él. Empezamos a manejarlo de tal forma que cuando es un día exigente nos preparamos y evitamos perder la actividad por su culpa.

De esa forma no permitimos que nos robe la sonrisa, la actividad laboral o social ni la capacidad para disfrutar lo que la vida nos presente. Luchamos así para que no nos robe la independencia. Aunque lloremos a escondidas o por momentos la rabia o la tristeza nos desestabilice.

Y es que a veces solo nos hace falta tomar el control sobre lo que no podemos eliminar de nuestras vidas y enfrentarlo con nuevos ojos llenos de interés y con el propósito de generar soluciones en lugar de esperar milagros o golpes de suerte que nos liberen de esas pesadas cargas.

Así entendemos que cada uno tiene dolores y pesadumbres y que es la forma de enfrentar éstos lo que nos hace disfrutar de todo lo bueno que todavía tenemos y de lo nuevo que se nos presente.




lunes, 28 de mayo de 2018

LUCES FLOTANTES...

Imagen tomada de Pinterest
De los mejores recuerdos que conservo recién llegada a mi nuevo hogar son las luciérnagas! 

Qué alegría descubrir esas pequeñas luces que flotaban en la oscuridad de un patio todavía desconocido para mi, después de mucho tiempo sin verlas.

Recuerdo que me quedaba extasiada durante largos momentos en la ventana que da a un gran patio sin luz y lleno de árboles, sólo para admirar, contar y seguir el vuelo de esas diminutas estrella fugaces que incluso, a veces, osaban llegar hasta dentro de la casa.


Me hicieron sentir otra vez en mi niñez. Cerca a esas personas queridas que ya no están conmigo. Me hicieron recordar las noches frescas y oscuras en el pueblo donde pasé mis primeros años de vida: los momentos reunidos con amigos y familiares sentados en los sardineles o alrededor de una lámpara encendida contando historias o jugando en la calle vacía de carros y de personas que no fueran del vecindario.

La luna iluminaba tímidamente y las estrellas asomadas en un cielo libre de nubes la mayor parte del tiempo. El olor dulce de los heliotropos y los sonidos apagados de conversaciones y risas, de noticias y música en la radio. Y un brillo de luciérnagas por aquí y otro por allá.


De Grave of fireflies

Ya en la ciudad, siempre iluminada, las luciérnagas no se ven mucho y se fueron desdibujando en mi memoria junto con los sonidos y olores de aquella época. Por eso, la alegría al volver a verlas...

Por eso la agradable sensación de que la vida siempre te traerá oportunidades para recordar los buenos momentos!

Ahora miro las luciérnagas con un interés distinto: me fijo en escritos, canciones, juegos, fotos o videos que las muestren. Porque cada vez las veo menos en mi patio y me alegra encontrarlas en cualquier otra parte. 

Sus destellos de luz me llenan de admiración y me fascinan. Y me embarga la sensación y la seguridad de que aún en los rincones mas inesperados podemos hallar luz...

Imagen tomada de Pinterest

viernes, 18 de mayo de 2018

Sucio!

Ese que siempre se ha asociado al poco valor que tienen las cosas, los lugares y las personas. ¿Qué dice la suciedad de ti? ...o de los otros?

La suciedad en los lugares implica, además de desaseo, poco interés para mantener una presentación limpia e impecable a los ojos de quienes miran.  Las paredes sucias hablan de muchas manos tocándolas repetidamente sin cuidado, de humedades que no se secan una vez ocurren, de acumulación de polvo, telarañas y mohos a través de los días y los años, pero sobre todo de la dejadez o la incapacidad para limpiar.

Y es que la vista y el olfato se van acostumbrando al sucio y éste pasa a ser una parte del decorado que ya no te impresiona y por lo tanto te pasa desapercibido. Los ojos ya no lo miran como una diferencia sino como algo inherente al sitio.

La suciedad en las personas nos ubica por lo general ante alguien que no está interesado en proyectar una imagen agradable, pulcra y de valor. Una persona puede ser sucia de muchas formas: falta de higiene corporal ligada a olores desagradables, mala presentación personal ligada desgreño en los cabellos, las manos y sus uñas, los pies y la ropa, y hasta una pobre respuesta a los parámetros para mantener un mínimo de decoro en cuanto a desechos corporales...

Suciedad no es lo mismo que desorden ni desorganización. Se puede ser desordenado y desorganizado sin ser sucio. Igual se puede ser sucio  aunque ordenado y organizado.

Hay algún aspecto positivo en el hecho de encontrar una casa sucia? Puede ser...

Tal vez signifique un número grande de miembros de la familia que entran y salen y juegan dentro de ella. Tal vez signifique que la prioridad no es mantener una casa prístina sino una familia unida. O que es mejor invertir el tiempo del aseo en actividades recreativas junto a otros miembros de la casa. O que hay un exceso de trabajo que hace difícil dedicar un tiempo específico a las labores de aseo, en procura de una estabilidad o una mejora económica. Tal vez...

En cualquiera de los caso anteriores, aún en los no contemplados aquí, una casa sucia trasmite un mensaje poco amable acerca del trato que se de a las "cosas" que son parte de nuestro entorno, las que usamos día a día y que constituyen los pilares sobre los que construimos nuestra imagen.



miércoles, 25 de abril de 2018

Las dos caras...

...de la luna, del sol, de la moneda, del espejo o de nosotros mismos. Todo lo que conocemos tiene dos caras.

Somos una rara mezcla de bien y de mal.

Es inútil tratar de ignorar que en cada uno de nosotros hay un fuego abrasador que tratamos siempre de mantener a raya, conviviendo con los ríos de agua cristalina que nos aportan el sentido común, la espiritualidad y la bondad interior.

El equilibrio que permite que las necesidades dañinas se mantengan controladas no es perfecto y por eso encontramos casos que nos asombran, cuando pretendemos ver siempre el lado bueno o malo de las personas y como un flash vislumbramos algo que nos confunde

Para la muestra, un botón: dos personas a las que considero "buenas":
- Una señora elegante, muy adinerada, gentil, bien educada, que ante los problemas toma decisiones acertadas, decide matar a la gata y sus gatitos recién nacidos que se suben a su tejado y hacen ruido por las noches...
- Una joven pro-activa, servicial, muy devota de la virgen y siempre haciendo buenos obras, decide apoyar las acciones irresponsables y disolutas de alguien que con ellas maltrata a sus mas allegados...

No hay escrúpulos ante la "necesidad" de acabar con la incomodidad, en el primer caso. No hay tampoco escrúpulos para tolerar conductas dañinas mientras "no sean las mías", en el segundo caso.

Y así, a medida que nos pasan los años vamos ganando experiencia sobre la dificultad del hombre para mantener a raya esa oscura fuerza que tiende a aflorar cuando es mas fácil tomar una decisión rápida y mas difícil sentir culpa. 

Las personas que encuentran difícil sentir culpa, generalmente la pasan bien o, por lo menos, mucho mejor que las demás. Porque sus decisiones pueden ser tajantes, ya sean buenas o malas, sin que representen molestias.

Sin embargo no se puede desconocer que en todo momento cada persona está peleando con sus propios "demonios" y que esas batallas interiores son las que nos hacen fuertes y flexibles al mismo tiempo.

Reconocer que esa dualidad siempre va a estar presente nos ayudará a tener mas control sobre todas las opciones posibles para elegir la que mas se ajuste a los principios y valores que queremos fortalecer. 

Y también nos permitirá estar mas abiertos a las acciones "desacertadas" (según nosotros) que toman otros, -cuando los hemos rodeado de una halo de bondad o rectitud total- sin que esto implique eliminarlas de la lista de amigos.







viernes, 20 de abril de 2018

UNA FECHA ESPECIAL...


Hoy me he puesto a pensar en mis cumpleaños.

La fecha que se repite cada año y que te recuerda que has avanzado otro trecho más de ese camino que todos andamos.

Aún sabiendo que es un día como cualquier otro, las  personas a mi alrededor se encargan de recordarme que soy alguien querido e importante para ellas.

Y es que durante el resto del año no hay tiempo para eso!

Con detalles simples y palabras llenas de aliento, con pequeños y grandes gestos se muestran prestos a dejar una parte de sí mismos como un regalo para mi.

Conocidos, amigos, familiares cercanos y lejanos se acercan  para expresarme de diferentes formas su cariño y demostrarme una vez más que estoy presente en sus vidas. Qué gran sensación!

Definitivamente me encanta cumplir años!



martes, 19 de diciembre de 2017

Esa inquietante sensación de que hay cosas llegando tarde a tu vida...

...O de que tu estás llegando tarde a ellas!

Esa impresión de que no es el lugar o la hora precisos para abrazar aquello que creemos merecer y que por fin tenemos a nuestra disposición...

Esa sensación que viene acompañada de la necesidad de elegir entre dos únicas opciones: dejarlo pasar para estar a tono con el momento presente o tomarlo y manejarlo para acomodarlo a tu ahora...

Hay valientes que no aceptan un "demasiado tarde para eso" y en vez de resentir la situación hacen lo necesario para estar ahí. Tarde pero presentes. Degustando los últimos mordiscos o lo que han dejado otros. Pero ahí. Haciéndolos parte de su historia aunque el papel protagónico no lo hayan tenido ellos.

Nunca apartados de las experiencias. Nunca rechazando lo que llegó rezagado. Viviendo momentos felices con lo que ahora se obtuvo...

Yo estoy a favor de ellos. De los que tienen la valentía de aceptar las cosas aun cuando lleguen tarde. Aun cuando para otros no sea "el momento". Aun cuando para otros "haya pasado su tiempo".

Qué grato debe ser llegar a viejos y conocer el sabor y color de esos anhelos, a veces desapercibidos, que  una vez tuvimos y que se volvieron tangibles cuando ya casi los habíamos olvidado!





viernes, 8 de diciembre de 2017

Figuras desdibujadas


Leyendo el artículo de Carrie Speaking en Medium "What grannies don't tell", empiezo a pensar sobre cuánto  la desigualdad de género ha logrado desdibujar el papel de las mujeres en las familias, con esa idea universal de que las abuelas, bisabuelas y demás mujeres que las precedieron son aquellas viejitas siempre bien sentadas tejiendo o en la cocina preparando manjares para sus descendientes, con vestidos acartonados y de otra época, recatadas, discretas, fuentes de sabiduría, etc.

Es cómodo imaginarlas así porque nos evita el trabajo de ahondar en lo que realmente fueron como mujeres, y no solo como las abnegadas esposas, madres y mantenedoras de casa -papeles éstos que la sociedad les asignó.

Por haber sido hija de unos padres añosos, la única abuela que "conocí" murió cuando yo tenía 2 o 3 años. Lo que significa que realmente no conocí a ninguna de ellas.

Hace unos años empecé el árbol genealógico de mi familia. Y, oh sorpresa! Era muy poco lo que otros miembros de la familia sabían acerca ellas, mis abuelas: de sus sueños, dificultades, gustos, encantos... de sus vidas. Nadie recuerda nada, sólo que fueron las madres de nuestros padres, eternas amas de casa, eternas viejitas tiernas.

Incluso yo, cuando pienso en esa abuela que me vio nacer, la imagino como una señora mayor que seguramente me sentaba en sus piernas y me consentía. Pero recuerdo la carta que le escribió a mi mamá un mes antes de morir (tal vez por eso nunca mi madre de deshizo de ella) en la que expresaba sus preocupaciones y entonces lo que intuyo es a una madre pendiente de sus hijos, que viaja constantemente repartiendo su tiempo entre cada uno de ellos.

Ya no hay nadie que me diga cuáles eran las cosas que le gustaban o preocupaba, si reía a menudo, si amó a su esposo con pasión o con frialdad, si tenía hobbies, si era sumisa o altiva, gentil o malhablada... Los aspectos de su personalidad y su devenir diario se han perdido.

Las únicas pistas sobre algunos aspectos de su vida las aportó mi padre quien siempre se mostró respetuoso, admirado y conmovido por la forma segura, sencilla, justa y fuerte como ella, su suegra, vivió.


Por eso me pareció tan interesante ese artículo. Porque puso en primer plano la poca relevancia que han tenido las mujeres, sobre todo mayores, a través de los años.

Pudieron ser aguerridas, fuertes, valientes, emprendedoras para luchar por sus hijos cuando sus maridos faltaron o cuando lidiaron con enfermedades graves, o cuando sufrieron pérdidas financieras y otro tipos de dificultades... Pero todo eso pasó desapercibido porque nadie dio valor a su gestión: sólo eran mujeres. Porque no valía la pena contar sus historias completas a los hijos y nietos ya que su responsabilidad como mujeres era sólo procrear y cuidar del hogar.

Tampoco se le dio valor a sus sentimientos y emociones, ni a sus estilos de vida. Siempre ha habido mujeres odiosas y queridas, fuertes y débiles, recatadas y desvergonzadas, discretas e imprudentes, alegres y quejumbrosas, etc, pero los adjetivos para describir a nuestras antepasadas brillan por su ausencia. Ellas sólo fueron abuelas. 

En esta época en que muchas mujeres deciden posponer la maternidad o, incluso, descartarla, muchas otras se casan cada vez mas jóvenes. Sea cual sea su decisión, la preponderancia que se le da a nuevos estilos de vidas que giran alrededor del cuidado personal,  la buena salud y la apariencia de juventud así como la independencia económica de la mayoría de ellas, nos permite ver estructuras familiares que incluyen abuelas y bisabuelas, aún jóvenes, desempeñando un papel menos "familiar" y con mayor participación en actividades sociales y económicas.

Significa que hay una generación de adolescentes y adultos jóvenes que conocen, tratan o conviven con sus abuelas. Este es el momento apropiado para estrechar las relaciones entre ellos y promover la recolección de datos e historias de sus vidas ya que en poco tiempo no estarán mas.

Y así, aprenderemos a ver a estas mujeres que conocimos siendo ya adultas mayores o ancianas, como personas valiosas, llenas de vivencias y experiencias de todo tipo que merecen ser recordadas por lo que fueron e hicieron y no solamente por el papel de "viejita feliz y sabia" que la sociedad, por comodidad, les ha otorgado.






viernes, 3 de noviembre de 2017

¿Por qué tanto empeño en olvidar?


"Hay quienes olvidan sin decir adiós y quienes dicen adiós sin olvidar". Ni sé a quien pertenece la frase pero me hizo pensar en lo que significa olvido y en cómo manejarlo para salir airoso a pesar de los recuerdos del pasado con todos sus ingredientes agradables y desagradables.

¿Por qué a veces tenemos ese afán de olvidar todo y a todos?

¿Acaso los buenos momentos vividos no refuerzan nuestra sensación de pertenencia y de que fuimos amados?

¿Acaso no se puede recordar con cariño a las personas y situaciones que una vez nos hicieron sentir alegría y felicidad sólo porque ya no se tienen mas o porque están asociados a tortuosos rompimientos?

¿Acaso no debemos dejar que la mente y el corazón se encarguen de organizar, catalogar y elegir qué se queda y qué se va?

¿Acaso hacer un gran esfuerzo para olvidar no es la mejor manera de recordar?

Una actitud desligada del ansia de olvidar hace que se disfrute plenamente el diario vivir y que poco a poco se vayan desplazando las cosas del pasado a ese lugar al que sólo se accede cuando un estímulo visual, olfativo, táctil o auditivo lo dispara. Y ahí nos damos cuenta que ya no se recuerda a diario...

Entonces, ¿por qué tanto empeño en olvidar?
Deja que el tiempo pase y ya veremos lo que trae... El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez
Tal vez sea mejor limpiar la casa emocional de rencores y resentimientos y liberar el corazón de enojos y tristezas para mirar con objetividad y gratitud todo lo bueno que se tuvo y empezar a abrirnos a nuevas experiencias que den paso a nuevos recuerdos...







miércoles, 11 de octubre de 2017

Cómo dejar morir amistades en la actualidad...

Lo que todos sabemos y no queremos reconocer...

No es exageración: aún las uniones mas fuertes pierden cohesión con el tiempo y otros factores. Igual ocurre con la amistad. Entonces nos preguntamos ¿Cuáles son las fórmulas infalibles para dejar morir una amistad? Veamos:

1. Falta de presencia física

La falta prolongada de encuentros -así sean rápidos, de conversaciones -así sólo sean telefónicas y la pereza para ir a visitar al otro en sus fechas importantes con la engañosa creencia de que todos los gestos deben ser alternados o recíprocos.

2. Distancia + Falta de presencia virtual

En esta época en que la tecnología ocupa un espacio muy vasto de nuestro tiempo, estar desconectado digitalmente es como cerrar una puerta que propicia el intercambio de información, de saludos y de parabienes.

Cuando alguien, ya sea por cansacio, ocupaciones, enfermedad, falta de motivación, inseguridad, etc., no facilita los encuentros físicos su presencia digital logra posicionarlo como parte de la vida de otras personas.

A pesar de la frialdad implícita en la mayoría de relaciones virtuales, no se puede desconocer el grado de penetración que tiene la tecnología para mantener el contacto con gente a nuestro alrededor. Tampoco se puede desconocer que aunque muchas de estas relaciones virtuales carecen del acercamiento físico, cuando son permanentes también sirven para estrechar lazos y aumentar la sensación de cercanía.

Pero cuando además de la ausencia física la presencia en las redes de intercambio social no existe, la huella de la amistad se va desdibujando en la mente de las personas, a tal punto que sólo sobreviven las expresiones de cortesía sin profundidad y sin intercambio de experiencias y emociones.

Tener el tiempo totalmente copado entre las obligaciones de trabajo y el círculo familiar inmediato sin permitirse salir al encuentro de los viejos amigos o establecer contacto con ellos a través de la tecnología, también es una forma de dejar morir poco a poco una amistad. De abandono. De falta de interés. Muy lentamente y casi sin notarlo nadie...

3. Orgullo + Resentimiento

Y que hay del orgullo? Esta es una de las principales causas para desdibujar amistades. La que se interpone cuando asalta la primera duda: ¿Por qué no me llama o me busca? Por qué siempre tengo que ser yo quien cede? Y de ahí al resentimiento solo hay un paso. Un triste paso que va distanciando a los amigos mientras esperamos que sea el otro el que primero se aproxime. Un paso que abre un abismo cada vez  mas ancho y profundo que al final cuesta mucho salvar. Sobre todo si ambas partes son igual de obstinadas. 

4. Cambio de estilo de vida + Nuevos intereses

Y ni hablar de esa voz interior que te dice que ahora que ese amigo posee mejores cosas en su vida también preferirá a otras personas a su alrededor, mas glamorosas o de mejor linaje con quienes compartir todas la maravillosas cosas que antes no tenía. Ya no es el caso "cuando estás en la mala los amigos te abandonan" sino al contrario: cuando estás en la buena los viejos amigos no son suficientemente buenos.

Algunos dirán que si se enfrió por este motivo la amistad es que nunca fue verdadera.  Yo prefiero pensar que al cambiar los intereses y nosotros con ellos, algunas cosas dejan de encajar en tu nuevo estilo de vida: se sigue apreciando al amigo pero ahora no es indispensable tenerlo cerca todo el tiempo.

Si de verdad la amistad es importante es nuestra responsabilidad mantenerla siempre activa y fresca. El alejamiento y el olvido sólo llegan cuando se lo permitimos. Y sentirnos "seguros" de una amistad no impide que ese olvido llegue.

Sólo si le dedicamos tiempo en el pensamiento y en la agenda a nuestros amigos, al olvido se le dificultará llegar, instalarse y robarse la alegría de sabernos parte importante de la vida de aquellas personas que un día, por cercanía o por afinidad, elegimos como pares...





viernes, 29 de septiembre de 2017

La venganza y otros propósitos en la vida

Viendo la película "Remember" (Persiguiendo Recuerdos) protagonizada por Christopher Plummer comprendo que tener siempre un propósito es lo que nos hace vivir más plenamente. La excelente interpretación de un anciano en  sus días de soledad, quien con la mente casi perdida, ocupa su tiempo en cumplir su propósito de venganza aún a pesar de su incipiente demencia, es la confirmación de que una mente centrada en un propósito o en una pasión utilizará éstas como combustible para que el cuerpo, aunque débil y a punto de desfallecer, encuentre fuerza y energía para llevar a cabo su tarea.

Claro que la venganza es uno de los motores que con mas fuerza impulsa a la acción! Pero, aún no siendo ella la motivación, tener un objetivo definido te hace centrar en su consecución y te permite seguir un camino sin importar si aprovechas o no todos los aprendizajes, las vivencias, los ratos amenos, los tropiezos y los cambios que surjan durante la marcha. Y sin importar también que tan preparado estás física, mental y emocionalmente.

Por eso, propósitos y pasiones son importantes durante todo el tiempo que vivimos. Cuales sean éstos no garantizan un mejor o peor desempeño. Porque los propósitos irán cambiando en la medida que vamos acumulando experiencias y años vividos. Pero el impulso que dan será el mismo.

Algunas veces, a todos nos ha pasado, las pasiones nos asaltan y nos dejamos consumir por ellas. Invertimos en ellas gran parte de nuestro tiempo, de nuestras ganancias y de nuestro entusiasmo. No permitimos que el sentido común y la serenidad nos aconsejen y nos prevengan de malgastar estos tres recursos tan preciados. Al final, si nos dejan alegría, satisfacción y lecciones positivas habrá valido la pena.

De nosotros depende acoger propósitos que nos hagan personas mas alegres y empáticas, mas participativas con otros y mas felices con nosotros mismos.





martes, 4 de julio de 2017

Flores en rama




Me gusta ver las flores en sus ramas. Emanan belleza, delicadeza y altivez. Hacen que el entorno se vuelva suave y exquisito, vibrante y alegre.


Un jarrón con flores en agua ilumina cualquier habitación aportándole colorido y un toque de la frescura de la naturaleza. Se mantienen hidratadas y lucen su esplendor durante varios días.



En cambio las flores que hacen parte de esos hermosos arreglos, muy elaborados, que adornan mesas, columnas y paredes... esas no me gustan.



Por muy lindas que se vean, me recuerdan la vida que se toma en plena juventud para dejar pierdan su lozanía, brillo y aroma con el paso de las horas y mueran lentamente de sed.



No, esas flores no me gustan así: condenadas a un efímero debut para decorar por unas pocas horas un evento. Como si la danza de la vida y el color se tornara en la danza de lo mustio y triste.



Muchos dirán que las flores caen de los árboles cuando ya no pueden alimentarse mas y mueren. Pero ésto pasa como parte de su ciclo vital así como el hombre que espera en su ancianidad el momento de irse para siempre; no como en un accidente donde la vida es arrancada bruscamente.



Me gustan las flores que están unidas a su rama, a su árbol. No las que se cortan para ser lucidas uno o dos días y luego tiradas a la basura. Aunque hacerlo así sea la forma de traer brevemente un poco de la belleza de la naturaleza a nuestro entorno.


jueves, 8 de diciembre de 2016

Reconocer el mérito sin juzgar el estilo de vida... Se puede?

Por estos días en que las noticias sobre suicidios y muertes accidentales de gente de la farándula se han vuelto tan seguidas, empiezo a recapitular todo lo que en su momento se ha comentado sobre la muerte de muchos músicos famosos. Esos que guardamos cerquita al corazón por que con sus letras y voces nos han hecho sentir que somos parte de algo que otros han vivido, que no estamos solos y que hay una canción adecuada para cada situación, la cual parece que hubiera sido escrita expresamente para cada uno.

Y acepto que cada persona puede ser hermosa, diferente y valiosa a su manera.

Lograr aceptación siendo diferentes sólo es posible cuando estas diferencias están ligadas a una personalidad fuerte y a una férrea voluntad para mostrar al mundo que también usando el camino más difícil, ese que no va en el sentido de la corriente, se puede construir un perfil digno de ser valorado, admirado y, ¿por qué no? seguido.

Las condiciones para que esto suceda no están claras para todos: sólo para aquellos que piensan diferente de forma tal que su genialidad puede hacernos vivir otros sueños opacando "la diferencia".

Son los genios de la música y de la composición que nos hacen sentir que está permitido ser estrambótico, raro, loco y cursi a pesar de las normas y añorar el éxito que tienen ellos para trasmitir ideas novedosas y brillantes siendo parte de la multitud "de bien".

Porque aunque sea de forma imperceptible la música que escuchamos, al igual que los libros que leemos, las películas, series y documentales que vemos, las pinturas, esculturas y obras de teatro que admiramos, van dejando una huella permanente en lo que somos.

Así que estos genios, con su peculiar forma de proyectarse, se vuelven referentes importantes para aceptar que la belleza, lo extraño y la capacidad de pensar diferente son rasgos de la personalidad que pueden ser cultivados y mostrados sin tapujos.

Son los mismos que nos hacen abrazar la genialidad y su rareza para vivirla a través de ellos sin ponernos en evidencia. Los que nos hacen pensar que todos los convencionalismos del mundo no pueden apagar por entero las explosiones de individualismo inherentes al talento.

Esos que nos hacen soñar, reír, pensar, conmovernos y re-inventarnos a través de sus palabras, melodías y percepciones, teniendo como únicos instrumentos letras y melodías, en escritos y canciones. Los que nos acercan y nos incluyen en mundos y sensaciones que no están al alcance de nuestras manos. Los que logran hacernos sentir amor cuando no tenemos pareja, nostalgia aún siendo jóvenes y sin marcas del pasado, tristeza cuando en realidad no hemos experimentado una ruptura o una pérdida trascendental, alegría cuando las cosas no van del todo bien... los que logran hacernos sentir bien aunque no estemos bien.

Son también los mismos que, en su mayoría, se desvían del camino trazado para explorar nuevas sensaciones, nuevos rumbos y nuevas relaciones que les hacen perder el control sobre sus vidas. Porque tienen el poder, los medios y, sobre todo, gente a su alrededor dispuesta a complacer lo que su mente deslumbrada pide...

Esto es lo que los ubica en el mismo nivel del resto de humanos, así sus dones y su genialidad los haya apartado poco a poco de pisar el suelo rutinario y aburrido de las normas sociales.

Ídolos, excelentes en sus habilidades artísticas pero que como personas extravían su rumbo, se tornan frágiles y persiguen de forma permanente satisfacer necesidades que no tienen otros.

Se vuelven íconos culturales, preciosos y raros, siempre tambaleando en un precario equilibrio para mantener la cordura dentro de toda la locura que supone ser admirado y hasta venerado por muchos, ser complacido en todos los deseos y volverse casi "un Dios" ante fanáticos dispuestos a todo por tocar un poquito de esa gloria.

Si decidimos juzgarlos desde nuestra posición de hombres y mujeres de bien, apegados al libreto que nos impone la educación y los buenos modales, se verán anormales, dignos de condena, incapaces de vivir en sociedad de forma decente, siempre frágiles ante el pecado y la auto-satisfacción.

¿Pueden ser juzgados estos seres con dones excepcionales sin invadir su intimidad y violentar ese libre albedrío que es un derecho para todos?

Cada vez que un ídolo cae hay dos bandos: los que reconocen su importancia en nuestras vidas haciéndonos sentir libres y especiales y los que sólo reconocen todo lo malo que como personas hicieron. Los primeros ven, por encima de todo, la belleza y el sentimiento hermoso que despertaron en cada uno y los segundos ven conductas disruptivas y el peligro de que éstas sean imitadas y seguidas por sus admiradores. Los que se conduelen de sus caídas y los que siempre los apuntan con un dedo acusador, como si ellos mismos estuvieran libres de pecado y por encima del bien y del mal.

A pesar de todo cuando una estrella de éstas cae es como si se apagara una luz, además de una voz o de una imagen, como si un vacío quedara en nuestras vidas, como si una parte importante de nuestro ser quedara huérfana.

Entonces esa persona que vibró con su arte y fue sensible a su embrujo, experimentará una especie de duelo ante su partida. Aunque no sea un familiar, ni un amigo, ni siquiera un conocido. Porque es una pieza irreemplazable de nuestra esencia que ahora ya no está al alcance de la mano.

Para mi, por sobre todas las cosas negativas de cada uno de ellos, es sanador reconocer el privilegio de haber contado con sus canciones y su arte los cuales me acompañarán todo el tiempo, ocupando un gran espacio en esa banda sonora que ha enriquecido la película de mi vida a través de los años.

Gracias  Freddy Mercury,  Kurt Cobain, Michael Jackson, Amy Winehouse, Whitney Houston, Joe Arroyo, Gustavo Cerati, Joe Cocker,  Prince, David Bowie y todos los demás que harían muy larga esta lista: sus canciones siempre sonarán en mis playlists y en mi corazón.

Gracias a  todos esos músicos maravillosos que me han acompañado en cada etapa de mi vida. No importa si sus vidas personales han estado llenas de conflictos y rumbos perdidos. Gracias.


"Afligirse por la muerte de quien nos alegró la vida es un rasgo de los seres humanos. No se sienta orgulloso si no es capaz de hacerlo" @fabianvuelvasg

domingo, 13 de noviembre de 2016

Tienen color los escritos?

Es el artículo gris y sombrío cuando escribes estando triste o desesperado? Es brillante cuando estás alegre? O pesado y grosero cuando estás rabioso? Un poco atrevido cuando te sientes sensual? O positivo cuando te sientes querido? Acaso negativo cuando te sientes abandonado..?

Hasta qué punto el estado de ánimo influye en el color de tu escrito?

Por alguna razón, siempre que escribimos sobre cualquier tópico las emociones se cuelan sigilosamente en el artículo. Y aunque tratemos de dejarlas fuera ellas encuentran siempre la forma de aportarle cierto color a lo que estamos diciendo.

En la vida diaria solemos dejar que sean nuestras emociones las que dirijan el diálogo: Presentamos nuestra interpretación de los acontecimientos con las expresiones que nos dicta el estado de ánimo. Así charlamos con alegría, desánimo, pasión, tristeza o rabia y todos los que escuchan además de recibir la información que trasmitimos también captan el ánimo que tenemos.

Es por eso que todos los que se cruzan en nuestro camino "sospechan" que estamos enamorados, decepcionados, serenos, entusiasmados o enojados aunque el tema que se trate sea neutro.

Pero que pasa cuando escribimos? A menudo en soledad y con la mente desprovista de distracciones procuramos expresar en un escrito toda la información pertinente al tema elegido de forma interesante, clara, concisa y seria. Pero aún así la presentación del tema va siendo adobada por la emoción que nos embarga en el momento. En la elección de las palabras, en la forma de entrelazar las ideas, en el énfasis que hacemos sobre frases que traslucen un sentimiento.

Es ésto válido para las grandes obras literarias o sólo para blogs y temas de actualidad?

Y si siempre esto pasa cuando escribes: debes escribir, dejar pasar un tiempo, revisar y corregir  para evitarlo? O es mejor publicar una vez terminas el artículo y no dar tiempo a que el tema pase de actualidad? Es mejor ser frío y totalmente neutro en el escrito o aceptar poner un "poco de ti" como tu sello personal?

Algunas veces la emoción que se respira en el escrito es fácilmente captada por el lector y si choca con la emoción que él en ese momento está experimentando se produce un rechazo instintivo del artículo. Otras veces, la lectura funciona como un bálsamo que equilibra la balanza y restablece la armonía. Es entonces cuando el artículo es aceptado, compartido y comentado. Porque a través de su hilo subjetivo despertó empatía y generó una respuesta positiva.

Hace poco leí que algunas personas escriben acerca de cualquier tópico con una visión limitada por las emociones que son permanentes en su quehacer diario. Que si es una persona insegura siempre escribirá sobre miedos y temores, que si es grosera siempre tratará mal, que si es compasiva siempre escribirá con dulzura, y así... Acaso estas emociones permanecen de forma constante en cada uno, invariables? yo prefiero creer que es la emoción del momento la que se cuela en el escrito y no la forma de ser constante.

Cualquiera que sea el color del escrito y su intensidad siempre encontrará aceptación y rechazos y éstos últimos no deben ser un motivo para dejar de hacerlo. Siempre que tengamos algo que escribir: manos a la obra!




sábado, 1 de octubre de 2016

IMÁGENES...

"Fotografiar es convertir en recuerdos historias a las que muy pocos prestan atención" 
Que frase mas acertada. Ni siquiera recuerdo donde la leí. Pero cuan expresiva es. Otorga a la fotografía la capacidad para hacernos regresar en el tiempo y  formar nuevamente parte de ese instante de la historia que, de otra manera, se perdería.

La fotografía es el uso de la cámara para capturar lugares, rostros, objetos, etc. Mas que eso, fotografiar es congelar un momento, una emoción, un gozo, un "mood", un deseo, un sueño. Fotografiar es congelar un instante de la vida en un disparo.

Cada foto que tomo cuenta algo de mi y de mi estado de ánimo . Por eso la variedad de fotos. Porque los estados de ánimo son muchos y cada uno puede ser captado a través del lente. Mis tomas solo recogen instantes íntimos. No las quiero mejores de lo que son porque son ellas las que me van a devolver a ese lugar específico y momento exacto de la vida que ya pasó, haciéndome sentir lo mismo que sentí al tomarlas; a ese momento que siempre tendré mientras la fotografía exista.

Es como si, ante la foto, pudiera volver a amar y casi tocar  esas pequeñas cosas, cuando ya no están. Acaso no hay mejor cura para la mala memoria que una buena fotografía?

No me gusta usar filtros ni muchas herramientas para modificar y hacer mas bella la imagen . Solo un recorte aquí y otro allá para enmarcarla. Creo que las imágenes, sean retratos o paisajes, demasiado perfectas nos alejan de la realidad y su crudeza. Otra cosa es la fotografía publicitaria en la que aprecio mucho la manera de presentar rostros y sitios de ensueño. Ese sí es trabajo para el fotógrafo profesional: hacer de una toma común algo casi perfecto!

Considero que una cámara de excelente calidad puede hacer mas fácil la captura de ese instante pero no cambiará la esencia de lo que mi mente quiere guardar.  Por eso, no busco una cámara profesional carísima ni un software para componer la imagen. Por eso, aunque me parecen lindas las imágenes perfectas, las mías las prefiero con mínimos retoques.

En la actualidad es muy fácil y apetecido tomar fotos de todo y de todos: parece que ya no participamos completamente de los acontecimientos porque una parte nuestra está pendiente de registrar lo que esta pasando para compartirlo enseguida. Aunque a muchas personas esto les resulta un poco abrumador, a mi me parece casi fantástico que se pueda plasmar con tanta facilidad lo que pasa en la vida de las personas.

Lo mejor de las fotos es que no cambian nunca aun cuando las personas y las cosas en ellas ya hayan cambiado.  Por eso las fotos que mas atesoro son las que muestran que en ese instante las personas en ellas están alegres, entusiasmadas, felices!

Las fotografías, como las cartas -ahora en desuso-, son como pedazos de otro tiempo en la vida del que las toma y se vuelven cosas inoportunas en las manos de otros. Para mi, las fotos personales le pertenecen a cada uno y deben morir con uno; que nadie sienta que debe guardarlas eternamente porque fueron nuestros tesoros: acabarían siendo una carga muy pesada!

Cada foto cuenta una historia. Revisar las fotos tomadas por alguien puede mostrarnos una parte de su vida, de lo que ama y de lo que no quiere perder. Porque con ellas se está tratando de abrazar un lugar, un rostro, una emoción: para tenerla por siempre y nunca olvidarla aunque ya no esté.

El peligro que se corre es que cada quien interprete de una manera diferente esa historia cuando falta la versión del tomador. Pero ¿que le vamos a hacer? Mirar con atención los momentos captados en fotos en sesiones no profesionales es una forma de reconocer y dar crédito a ese mundo siempre escondido de lo que nos llama la atención y de lo que se admira cuando nadie nos ve...



domingo, 24 de abril de 2016

AHORA!

Me gusta la época actual, el presente, el hoy. Sé que las cosas que uno hizo en su infancia, adolescencia y juventud temprana tienen su encanto por la sencillez del estilo de vida y porque, al ser períodos en los que uno todavía no tiene  responsabilidades, la alegría, el desenfado y la falta de temores propios de los jóvenes, hacen que todo se vea mas bonito.

Pero la gran cantidad de recursos e información, la actualización permanente y la velocidad de los cambios de hoy te colocan en un momento de constante aprendizaje, de constante evolución y de muchos avances en muchas áreas. Todo casi simultáneo. La tecnología, ahora disponible para todos, hace que tu mundo y tus horas siempre estén llenos. Aburrirse depende de la poca iniciativa que se tenga para mirar con interés cualquier tópico.

Las  muchas formas de compartir lo nuevo es la llave mágica!

La música nueva llega por diferentes canales al oyente. Los libros tienen varias opciones novedosas y fáciles para ser leídos. Los viajes son mas cómodos y baratos en general, los adelantos científicos son cada vez mas seguidos y mas importantes, la moda se ha vuelto universal, el aprendizaje mas fácil de los idiomas nos acerca a otras comunidades y al intercambio cultural... El mundo se ha vuelto mas pequeño y al alcance de muchas manos.

El mundo solo puede moverse en una dirección: avanzar;  nunca quedarse estático o retroceder y para avanzar con él no podemos quedarnos añorando por siempre el pasado.

Tampoco es que todo tiempo pasado sea peor. O que para uno no sentirse "viejo" deba borrar y desechar de un tajo todos esos recuerdos y emociones vividas tiempo atrás. Porque recordar viejos momentos también nos ayuda a ubicarnos en el ahora. Si viajamos a los tiempos difíciles -por tristes o por cambios drásticos- podemos recrear y así evitar las mismas situaciones o darles un manejo diferente si se repiten. Si viajamos a los buenos, también refrescamos un poco el alma y nos pondrá en "modo agradecimiento."

Lo importante es no quedarse en el recuerdo y evitar persistir en la creencia de que lo que tenemos ahora nunca va a ser tan bueno como lo que tuvimos. Enfrentar lo que tenemos entre manos con pesimismo nos pone en desventaja.

En cambio, reconocer que cada reto tiene su afán, su nudo y su desenlace hace que afrontemos el ahora con mayor facilidad. Debemos admitir que es un desperdicio no apreciar tantas cosas buenas que nos trae el día a día e impedir que ellas se vuelvan recuerdos, también alegres y valiosos.

Sólo el ahora puede poner tonos vibrantes a los colores ya desgastados de los recuerdos para que éstos no se vuelvan un  equipaje pesado sino una conexión con el presente. Ese presente que cada vez más, nos vuelve ciudadanos del mundo, dueños de la información y conectados con todo.