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jueves, 13 de abril de 2023

Hierba en mal lugar

Maleza: hierba o planta que crece en forma silvestre y daña la tierra de cultivo. Mala hierba.

Así son las hierbas malas: crecen a su libre albedrío, se reproducen cuantas veces sea posible en cualquier terreno, sin ser invitadas. Crecen fuertes, vigorosas, bien adaptadas al medio y se extienden rápidamente. Si las cortan o las dañan vuelven a salir, retoñan.

Lo dice Wikipedia: "prácticamente cualquier planta puede ser considerada mala hierba si crece en un lugar en el que no es deseable". También lo dice Bunbury: "sólo hierba en mal lugar..." -Sácame de aquí

Así hay personas. Que en cualquier momento van ocupando todo  tu espacio y tu tiempo , que van agotando a cuenta gotas el oxígeno que respiras y  crean una sensación de asfixia. Que poco a poco logran arraigarse en los espacios libres y que se adaptan a cualquier entorno y a cualquier comportamiento sin invertir mucho. El que observa la dinámica que se desarrolla en torno al otro y procura entregar de sí lo que más aprecia la otra persona, es considerado y evita lo que fastidia al otro, y se pone en el lugar del otro para actuar acorde con las circunstancias.

Y no hay escape! Qué se puede reclamar si no hay nada propiamente malo en estar ahí? Siempre pendiente de ti, ayudando en todo momento, solícito para acompañarte en todas tus actividades, sin mantener una distancia prudente que te permita actuar de manera totalmente independiente, sea en soledad o con otras personas.


Entonces, que podemos hacer para descansar un poco de todo la carga mental y emocional que implica no tener un momento para sí mismo, ni un lugar al cual ir sin estar acompañado?

La respuesta está en el equilibrio. Sobre todo en el equilibrio de la fórmula dar/recibir. Porque si estas recibiendo mucho mas de lo que das o dando mas de lo que recibes en una relación, algo no está bien. También en el coraje para examinar la relación y para dejar de ser cómodos para estar siempre recibiendo y a cambio dejando a un lado nuestra autonomía de elegir con quien queremos estar o que preferimos hacer en algún momento. 

Evaluar periódicamente la dinámica en cada relación nos puede evitar el caer en el modo asfixiante de estar unidos en todo instante a otra persona sin evolucionar antes de pedir permiso.

"Hierba mala nunca muere" - adagio popular




miércoles, 19 de septiembre de 2018

¿Se agota la capacidad de asombro o el aprendizaje nos automatiza?


Cuando aprendemos una actividad, asignatura o condición nos acostumbramos a reaccionar acorde a lo aprendido. Cuando el aprendizaje finaliza pasa a formar parte de una rutina y deja de generar un gran interés: se domina su manejo y se vuelve casi monótono.

Una vez establecida la rutina, la curiosidad -generada por la necesidad de movernos y avanzar propia de los seres humanos-  nos impulsa a buscar cosas nuevas.

También, en mayor o menor grado, nos impulsa esa gran sensación que deja el habernos llenado del conocimiento que nos permitirá responder de formas mas adecuadas sobre nuevos temas.

Por eso lo novedoso tiene un encanto tan particular: porque nos saca de la perspectiva habitual, nos sacude y nos llena de nuevas emociones.

Apasionarnos con lo novedoso depende básicamente de mirar con interés. De ser curiosos para explorar y estar ávidos de aprender. De dejar a un lado todos los conocimientos previos para descubrir y apropiarnos de otros nuevos, ya sean complementarios o diferentes.

Aunque el aprendizaje automatice nuestras respuestas a las cosas ya conocidas hay que permitir que la curiosidad mantenga viva esa capacidad de asombro propias de las mentes jóvenes, al igual que la pasión por explorar temas que antes no nos interesaron. Es lo que nos permitirá sentirnos siempre jóvenes a cualquier edad y abrirnos a la expansión de la vida.

Con curiosidad, con asombro, con alegría.


lunes, 11 de junio de 2018

EL ALIVIO PARA TODO

Por lo menos para los dolores y pesadumbres: el tiempo! El que lo cura tooodo! O es el aprendizaje, que llega con la repetición? O es el acostumbramiento que llega con el tiempo?

Cuando experimentamos de manera repetida un dolor o una sensación (generalmente desagradable) éstos pierden su carácter agudo y sorpresivo y pasan a ser casi una rutina, "parte del paisaje".

Es así como el dolor físico se siente cada vez mas soportable si se repite todos los días y aprendes cuales son los momentos mas vulnerables y cuales los mas aceptables.

Este aprendizaje es el que va demostrándonos que las cosas conocidas y seguras son menos amedrentadoras.

Y llega entonces el acostumbramiento que implica poner cada cosa en su lugar y  darle el valor que tiene sin romanticismos ni apasionamientos.

Aprendemos a volverlo este dolor parte de la rutina? Si. Aprendemos a lidiar con él mientras no tenga grandes variaciones. Nos acostumbramos a él. Empezamos a manejarlo de tal forma que cuando es un día exigente nos preparamos y evitamos perder la actividad por su culpa.

De esa forma no permitimos que nos robe la sonrisa, la actividad laboral o social ni la capacidad para disfrutar lo que la vida nos presente. Luchamos así para que no nos robe la independencia. Aunque lloremos a escondidas o por momentos la rabia o la tristeza nos desestabilice.

Y es que a veces solo nos hace falta tomar el control sobre lo que no podemos eliminar de nuestras vidas y enfrentarlo con nuevos ojos llenos de interés y con el propósito de generar soluciones en lugar de esperar milagros o golpes de suerte que nos liberen de esas pesadas cargas.

Así entendemos que cada uno tiene dolores y pesadumbres y que es la forma de enfrentar éstos lo que nos hace disfrutar de todo lo bueno que todavía tenemos y de lo nuevo que se nos presente.




sábado, 10 de octubre de 2015

ALZHEIMER, una mirada desde mi ejercicio como Fisioterapeuta


Una de las condiciones mas dramáticas en la vida de alguien es el Mal de Alzheimer. No importa cual de las personas de tu vida lo sufra. El drama, la carga emocional y la constante incertidumbre del qué ocurrirá mañana serán devastadores de la cordura, de la paz interior y de la confianza en el porvenir. Para todos. Para el que sabe que lo empieza a sufrir y para las personas que lo rodean.

El mal de Alzheimer es el gran ladrón de los sueños, de las esperanzas, de las expectativas y de la mente. Ya lo vivido no le pertenece mas a quien lo padece: los demás dejamos de hacer parte de su vida y él poco a poco deja de participar en las nuestras. Solo están ahí.

Antes eran protagonistas en la historia de su propia vida y a su alrededor giraban los actores secundarios. Cuando el Alzheimer llega empiezan a ver como otros van ocupando los puestos principales del reparto, luego se convierten por un tiempo en espectadores de lo que pasa a su alrededor y luego dejan de estar en la obra y se pierde la capacidad para actuar, para participar, incluso para entenderla. Un cuerpo ocupando un espacio físico. Nada mas.

Tratar con personas con Mal de Alzheimer es muy difícil para los familiares y amigos porque implica inicialmente controvertir todo lo que dice el paciente -que todavía no es propiamente un paciente- intentando hacerle entender que está errado y que sus recuerdos no corresponden a la realidad. Agotada esta etapa se inicia el doloroso proceso de aceptar todo y "seguirle la corriente" para que esté tranquilo. Es en este momento cuando la ubicación temporal y espacial se desdibujan y las personas queridas y conocidas de mucho tiempo atrás ocupan casi todo el lugar de los recuerdos y no dejan penetrar el reconocimiento de los que están a su alrededor.

Familiares y amigos empiezan a sentir que ya no son bien recibidos, ni reconocidos en la dimensión que siempre lo fueron. Ya no son mas sus adeptos, sus compañeros de "ires y venires", sus confidentes o sus cómplices.

El ahora del paciente es poco a poco invadido y dominado por la vida pasada que cada vez se acerca mas a la infancia, y las personas de esa época feliz vuelven a estar vivas, y esa casa que se habitó con tanta alegría y cariño es ahora la casa a donde siempre quiere volver.

La preocupación principal para familiares y cercanos es la agitación interior que produce en ese ser amado el no poder volver a estar físicamente en ese momento de su vida, rodeado de quienes le prodigaron tanto amor y dedicación. 

Esta es la difícil etapa en la que el paciente se vuelve intolerante, agresivo, violento, atemorizado y grosero cuando no logra hacer lo que le pide su mente. Nadie sabe como tratarlo para que no se haga daño a sí mismo o a otros, como tranquilizarlo y como hacerle entender que la mente está distorsionando la información y la realidad misma.

Ahora resulta mas fácil proporcionarle la atención y los cuidados que necesita a personas desconocidas que a sus allegados . Y es que esas personas ajenas al entorno del paciente tienen una herramienta adicional muy valiosa para tratar de darle sentido a esa vida, ahora diferente y fragmentada, que está transitando el paciente: la falta del vínculo emocional y del apego que muchas veces impide una aproximación objetiva, cuidadosamente planeada del día a día de un paciente con Alzheimer.

Para el familiar, el cuidador poco a poco se convierte en parte del entorno y de la familia, el ancla que mantendrá ese barco el mayor tiempo posible en el sitio habitual para que la pérdida de los recuerdos, de la identidad y de la independencia se ralentice.

Para el cuidador, la vida pasada del paciente es como un rompecabezas siempre incompleto, que poco a poco se va armando con las datos que proporcionan familiares y amigos, cada uno desde su propia perspectiva. Siempre tratando de encontrar pistas que muestren el cariño, el valor y la importancia que tuvo en la vida de esas otras personas.

Aunque todos los aspectos de la vida del paciente son útiles para el cuidador, lo mas importante es indagar acerca de los quehaceres, gustos, afinidades y costumbres ya que esto se puede utilizar para captar su atención, generar empatía y conseguir su cooperación y participación en las actividades básicas cotidianas.

Fotos de familiares y amigos, música predilecta, canciones que cantaba, libros que leyó, comidas que le gustaban, programas de radio y televisión preferidos, viajes que realizó, trabajos que desempeñó, lugares donde vivió... Todos estos datos pueden a veces lograr una conexión mas personalizada y humana con los cuidadores, que no limite a éstos al simple papel de proveedor de drogas, de rutinas de cuidado de salud, de ejercicios de habla y de movilidad y de actividades ocupacionales.

Porque aunque éstas sean las principales tareas de los cuidadores, lograr despertar sensaciones de pertenencia, de alegría y reconocimiento en el paciente facilita un toque de serenidad emocional que puede ser aprovechada para interactuar con él.


En el futuro no muy lejano, los pacientes con este mal serán los adultos jóvenes de hoy, siempre apoyados en la tecnología, activos en una o varias redes sociales lo cual aportará una información importante para el cuidador acerca de sus preferencias e intereses, de sus logros y sus  estados de animo.

Pero en este momento en el que escribo, las personas que lo padecen son mayores cuya juventud y adultez transcurrió sin la influencia de la tecnología. De allí la importancia de reunir el mayor número de piezas a través de los ojos de sus seres queridos, amigos y conocidos.

Sería muy reconfortante para las personas con este mal tener acceso todos los días a lecturas de sus temas preferidos -cuando ya no pueda leer que le lean-, a música de su gusto -si ya no la puede cantar que la escuche-, a manualidades que hacía, a golosinas que le gustaban... su tiempo con los cuidadores tendría un toque mas personal y significativo para ellas. Proveerle distracción, alegría y satisfacción en su propia realidad en lugar de limitar la interacción a obligarla a reubicarse en un AHORA que para ella no existe mas...


En el ejercicio de mi profesión he atendido muchos pacientes con el mal de Alzheimer. Cada caso es distinto al otro. Cada uno en una etapa diferente de la enfermedad. Con la práctica se aprende a reconocer los signos y síntomas comunes a todos. Uno, sobre todos los demás, es un aviso de que la mente está en otra parte: la mirada. Cuando el paciente está en las primeras etapas del Alzheimer y todavía interactúa con quienes le rodean, te puede mirar directamente a los ojos y la mirada parece que estuviera fija en algo mas allá de ti. Cuando veo esa mirada en personas que recién conozco siento un estremecimiento porque el en fondo sé que ya hay un desajuste en su mente.

Tuve una paciente en las ultimas etapas del Alzheimer ya sin la capacidad para moverse, hablar y alimentarse. Pero hasta sus últimos días de vida podía cantar  varias canciones muy viejas cuando eran entonadas por quien la acompañaba. Que gran sensación saber que por unos minutos estaba en contacto con un aspecto grato de su vida pasada! Yo me aprendí esas canciones sólo para cantárselas y verla contenta mientras la atendía... Todavía cuando escucho alguna de ellas, la recuerdo con cariño y alegría.


Algo muy importante que la mayoría de las veces  no es claramente captado por los familiares es la irremediable pérdida de todo el bagaje tan valioso de recuerdos, tradiciones, herencias y demás, que solo pueden ser transmitidos de generación en generación y que enriquecen la vida familiar.

Para suavizar este aspecto del Alzheimer o de la demencia senil, sería ideal darle al adulto mayor validez y recopilar a través de la charla familiar los recuerdos que pocas veces son expresados por falta de tiempo o de interés de las personas mas jóvenes. De igual forma es útil crear sistemas de archivos de estas memorias pasadas y prodigar el respeto cariñoso por la vida que que este ser tuvo. 

Así, cuando esa persona tenga lagunas mentales de cualquier tipo, se le habrá dado durante su vejez el acompañamiento cariñoso que hará que la familia se sienta menos triste al haber actuado con coherencia y también hará que enfrente estos problemas de una forma menos traumática y mas sencilla para ambos: paciente y familia.



lunes, 16 de marzo de 2015

Hombres "santos" de hoy...Living la vida loca

Cómo hace alguien para parecerle a todos un hombre religioso y santo cuando en su hogar es un maltratador y en su vida personal es un seductor engañador? Simple: así como se pueden vivir dos vidas diferentes cuando se es infiel, también se pueden vivir dos o mas vidas actuando ante cada grupo de forma tal que agrade a cada uno de ellos.

Vivir la vida de forma convencional tiene su precio en sacrificio, rutina y cotidianidad. 
Cuando se empieza a añorar otro estilo de vida, mas lleno de brillo y glamour y de reconocimiento social por habilidades artísticas, financieras, deportivas, amatorias, etc, -que no se tienen- también se inicia una ansiedad para poseer a cualquier precio lo que poseen otros, aun a fuerza de engaños y ocultamientos.

El desprecio y la humillación se reservan para ese reducido grupo con el que convive, con el que se muestra tal cual es y al cual está atado por la comodidad y la apariencia que puede proyectar a otros mientras vive con ellos. 

Una vida de opulencia y prosperidad, de gastos y libertinaje se proyecta
para atrapar a la nueva presa y empezar a vivir la vida de ella. 
Ahora no hay espacio, tiempo ni presupuesto para la pareja, los hijos, hermanos y padres y se vive una puesta en escena que exige una gran dosis de atención y esfuerzo físico, emocional y mental.

Y la vida propia, la que está formada por los sentimientos e instintos mas íntimos, donde se deja?

Que piensa ese alguien mientras embauca a esas otras personas que lo ven culto, religioso y bien educado? También se burla de ellas mientras se aprovecha? O se siente rabioso consigo mismo porque no construyó algo sólido para brindarle a esos que engaña y entonces se desquita con quienes le han acompañado siempre y han sido testigos de toda una vida de despilfarro, de apariencias y de sólo "vivir el ahora"? 

Este hombre "santo" reza todo lo que parece y siente que Dios, los ángeles y los santos lo protegen mientras vive sus otras vidas? 
O realmente cree que es satisfactorio ser un miserable con unos y un encantador con otros aunque al final dañe a los unos y a los otros?

Vivir a mil sin consideraciones, orar y no obrar conforme a las leyes de Dios, ser luz afuera y oscuridad adentro, aparentar mucho y tener las manos vacías... no importa si, como dice la canción, se está viviendo la vida loca!






lunes, 16 de febrero de 2015

La incomparable fuerza de la alegría

Pensamos que debemos estar alegres cuando algo bueno nos pasa y que la alegría va de la mano de acontecimientos y logros alcanzados. Con el tiempo y el cúmulo de experiencia adquirida nos damos cuenta que la alegría es mas  un estado de gozo susceptible de cultivar y desarrollar.
La alegría debe ser el primer alimento del alma al despertar y se debe tratar de conservar el mayor tiempo posible.

Hay dos tipos de alegría: la interior que es ese estado de agradecimiento por lo que se tiene o se ha logrado y está ligada a la confianza de ser parte importante de un engranaje que no se detiene. La segunda es la espontanea que es una reacción feliz a cosas que suceden  y está ligada a momentos o instantes que marcan una explosión de gozo.

La forma en que se experimenta la alegría depende en gran parte de la etapa de la vida que transitamos.

- Los niños tienen una alegría innata ligada al asombro constante al descubrir lo nuevo ¡y para ellos todo es nuevo!

- Los adolescentes tienen menos instantes de asombro y ahora sus alegrías están determinadas también por la búsqueda y contacto de almas gemelas y por lo que se comparte con otros.

- Los adultos hacen de los logros profesionales y económicos su principal fuente de motivación y por eso la mayoría de las veces los momentos de alegría son mas espaciados. Entre el trasegar diario, las responsabilidades por los que dependen de ellos y las cargas propias de la edad productiva, la consecución de logros se vuelve una meta y en esa carrera olvidan disfrutar  la carrera en sí.

- En la vejez, cuando ya hemos acomodados varios golpes -pérdida de personas, de facultades, de independencia física o económica- la vida se muestra mas serena y la alegría solo nos visita dependiendo de como enfrentamos todo el panorama de limitaciones que tenemos por delante.

En todas las etapas hay herramientas que podemos usar para procurarnos a diario momentos de alegría: el juego, los amigos, la lectura, la música, el cine, las artes, el baile, la meditación... El uso de estas herramientas está  ligado a la curiosidad y al interés por aprender y disfrutar nuevas cosas.

 Nuestra alegría también descansa en la alegría de otras personas: dándole alegrías a otros logramos también estar alegres.
 Y la alegría es el principal ingrediente de la felicidad.