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miércoles, 19 de septiembre de 2018

¿Se agota la capacidad de asombro o el aprendizaje nos automatiza?


Cuando aprendemos una actividad, asignatura o condición nos acostumbramos a reaccionar acorde a lo aprendido. Cuando el aprendizaje finaliza pasa a formar parte de una rutina y deja de generar un gran interés: se domina su manejo y se vuelve casi monótono.

Una vez establecida la rutina, la curiosidad -generada por la necesidad de movernos y avanzar propia de los seres humanos-  nos impulsa a buscar cosas nuevas.

También, en mayor o menor grado, nos impulsa esa gran sensación que deja el habernos llenado del conocimiento que nos permitirá responder de formas mas adecuadas sobre nuevos temas.

Por eso lo novedoso tiene un encanto tan particular: porque nos saca de la perspectiva habitual, nos sacude y nos llena de nuevas emociones.

Apasionarnos con lo novedoso depende básicamente de mirar con interés. De ser curiosos para explorar y estar ávidos de aprender. De dejar a un lado todos los conocimientos previos para descubrir y apropiarnos de otros nuevos, ya sean complementarios o diferentes.

Aunque el aprendizaje automatice nuestras respuestas a las cosas ya conocidas hay que permitir que la curiosidad mantenga viva esa capacidad de asombro propias de las mentes jóvenes, al igual que la pasión por explorar temas que antes no nos interesaron. Es lo que nos permitirá sentirnos siempre jóvenes a cualquier edad y abrirnos a la expansión de la vida.

Con curiosidad, con asombro, con alegría.


domingo, 8 de noviembre de 2015

Cambios

Yo creo que hacer pequeños cambios cada día es el modo mas fácil y menos traumático para construir algo nuevo a partir de lo que ya no sirve o de lo que se abandonó.

Sin embargo el encanto de limpiar drásticamente y botar lo que no sirve y entrar en lo nuevo con arrojo es, ademas de otra opción válida, lo que en el fondo todo el mundo anhela.

Como el jardinero novel que prefiere empezar de cero arrancando de raíz tanto la maleza como las piezas buenas pero ya viejas o no tan frondosas, remover la tierra para que le entre aire, colar las piedras y los restos de residuos sólidos y rellenar con tierra nueva, fresca, limpia, traída de otro lugar; preparando el terreno para nuevas plantas que crecerán siendo las protagonistas del paisaje.

En cambio, renovar el jardín desde lo que ya se tiene implica repasar cada uno de los ejemplares para dejar los que aún tienen oportunidad de salvarse, arrancar los que creemos que no sobrevivirán o que ya afean la vista, abonar la tierra que ya se quedó corta de nutrientes por haber alimentado las plantas que estaban y sembrar nuevas semillas o plantar nuevas adquisiciones. Arduo trabajo, lento y pesado que al final no garantiza que quede como lo hemos planeado.

Así que esta nueva construcción a partir de pequeños cambios tomará tiempo. Ese para el que muchos no estamos preparados. Porque esta es la era del YA, del AHORA. Todo lo queremos enseguida, completo y sin sacrificios.

Una vez decides enfrentar este tipo de transición hay que empezar enseguida, sin flaquezas ni dudas, con paciencia y trabajo diario, pequeño pero continuado. Un cambio hoy, otro mañana, otro después y luego de un tiempo casi sin darnos cuenta habremos renovado lo que nos propusimos de una manera suave y segura.

Hacer un hábito del cambio diario, mantenerse firme en el propósito inicial y realizar ajustes cuando no veamos resultados, sin desesperar, es lo que nos acerca al éxito. Aunque tome tiempo, la satisfacción es, al final, una buena recompensa por todo el esfuerzo y los sacrificios invertidos.


miércoles, 4 de marzo de 2015

El tiempo y su paso

El paso del tiempo es percibido de distinta forma por cada persona y por lo tanto significa algo diferente para cada quien. También hay una percepción del tiempo distinta para cada etapa de la vida. No hay nada que permanezca inalterado con el paso del tiempo.

Hay un tiempo para todo: lo dice Eclesiastés en algunos de sus versículos. Para quien no lee la biblia este pasaje pasa desapercibido pero si lo escucha en una serie que le atrapa (Vikingos temporada 1 capitulo 5) le encuentra un gran significado y toda la vida se acomoda a él.

 Todo lo que uno aprende o se apropia queda en espera del tiempo propicio para ser desarrollado y aprovechado de manera práctica. Es el tiempo el que nos muestra que todo lo que uno recibe debe ser dado también.

A veces pensamos que hemos llegado tarde a la vida de otros: el tiempo se encarga de recordarnos que no era el momento ni la persona que nos correspondían. Otras veces creemos que era nuestro tiempo para tal logro y resulta que llegamos sin fuerzas o emoción y eso nos indica que tampoco era el momento correcto.

En alguna parte leí que es mentira que el tiempo cure todo y que solo hace que uno se acostumbre poco a poco a la herida y al dolor: la vida tiene una forma muy particular de hacernos ver que es con el paso del tiempo que logramos acomodarnos y adaptarnos al constante movimiento y cambio, pero que este acomodo exige un cierto "ir al paso" con lo que se va presentando y un "fluir" con el mismo ritmo de los cambios. Si se espera mucho o se apresura uno en esta adaptación se pierde la sincronía y se generan sobrecargas.

Aprovechar o desaprovechar el tiempo solo tiene significado cuando el momento ha pasado y ya nada se puede hacer. Por eso, "aprovechar el tiempo" es el resultado de  emprender cada tarea con entusiasmo e interés en todo momento; no importa tanto lograr todos los ideales propuestos si el tiempo que se invirtió para conseguirlos se vivió y se disfrutó plenamente .