Tal vez el amor verdadero es calmado, sensible, prudente, respetuoso... Pero la pasión no.
La pasión revuelve todo lo que toca, no permite calma ni sentimientos tiernos, es imprudente y arrolladora, a menudo pone el respeto en un segundo plano y solo se conserva la cordura cuando los valores están tan fuertemente arraigados que frenan, aunque sea un poco, la tormenta desatada por ella.
La pasión no es exclusiva del amor. Pasión es curiosidad, interés, deseo de conocer, tener y manejar algo, apropiarse de ese algo para conocer sus recovecos, perfeccionarlo y usarlo para la satisfacción propia.
Pasión es entusiasmo, fervor y predilección; en su lado menos positivo es obsesión y fanatismo, es vehemencia que se transforma en sufrimiento.
La pasión es la que nos empuja a luchar por mas de lo que se tuvo y a tratar de alcanzar mejores cosas.
En el amor la pasión nos hace olvidar raciocinio y lógica. Cuando hay química y pasión sólo hace falta que el objeto de los afectos se acerque y apenas percibes su olor ya estás atrapado, sin remedio, dispuesto a entregarte a lo que sea... El sentimiento tierno del amor que venga después!
Por eso las personas altamente pasionales logran hacer perder el decoro al que está a su lado. Porque involucran al otro en el disfrute de la pasión sin inhibiciones ni miedos. Porque superan las barreras del aburrimiento y la prudencia cuando hacen que en el otro también se encienda esa llama.
Un estudio sobre placer y dopamina* sugiere que las cosas que son altamente placenteras pueden alterar el orden establecido. Así que disfrutar actividades placenteras en la compañía adecuada hace que éstas se transformen en momentos altamente placenteros.
Es la pasión contagiosa? La mayoría de las veces. Depende de la química que haya involucrada. Que no todo ni todas las personas hacen que surja un auténtica pasión! Pero si lo lograste no queda mas que rendirse y disfrutar...
Por eso creo que una de las mejores cosas en la vida es experimentar, así sea de manera temporal, una gran pasión. De cualquier tipo. Pero si es amorosa ¡mejor todavía!
* La ciencia del placer, The why factory, BBC - marzo 20 de 2016.
Lo que pasa por mi mente aleatoriamente estando frente al computador...
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lunes, 30 de julio de 2018
lunes, 25 de junio de 2018
LA COMODIDAD NOS HA VUELTO FLOJOS!
La búsqueda de la máxima comodidad ha contribuido a generar la errada creencia de que comodidad y poco esfuerzo son símbolos de prosperidad y propios de una mejor posición social. Y aunque esta es una meta perseguida por todos no deja de ser cierto que, en mayor o menor grado, nos hemos vuelto flojos para el quehacer cotidiano y por tanto para las simples y repetidas rutinas que, desde el inicio de los tiempos, nos mantuvieron en constante movimiento, sobre todo a las mujeres.
Poco a poco hemos ido quitándonos de encima: los quehaceres domésticos, los desplazamientos a pie (ya sea para dirigirnos a sitios cercanos o para explorar el entorno), subir y bajar escaleras, hacer actividad física con los mas pequeños, recorrer la propia casa para supervisar que todo esté como nos gusta, para dar los buenos días a otros miembros de la familia, etc.
Ahora "gracias a Dios" podemos pagar a uno o mas ayudantes en los oficios de la casa: ya no hacemos aseo, no cocinamos, no atendemos tiempo completo la alimentación, el aseo y el juego de bebés y niños, ni siquiera queremos levantarnos de la silla o la cama para buscar un vaso con agua...
Si no contamos con ayudantes domésticos, entonces pagamos por toda la tecnología que pueda liberarnos del "oficio": primero fueron las lavadoras que nos evitaron esos periódicos ejercicios de miembros superiores, luego las secadoras que nos evitaron salir a tender la ropa, luego los lavavajillas que nos evitaron estar de pié durante largos ratos, luego los controles remotos para todos los electrodomésticos, incluyendo los abanicos de piso o pared, luego los robots para el aseo ¡nada de barrer! y hasta los lectores electrónicos que ponen al alcance de la mano cientos de libros sin tener que caminar a buscarlos a la biblioteca de la casa y menos aún a la librería!
Y sin ahondar mucho en sus implicaciones, cada vez que avanza mas la tecnología nosotros hacemos menos la actividad física que antes era considerada importante: la del quehacer diario.
Ahora en los hogares tenemos uno o dos carros en los cuales nos trasladamos a todas partes, aún a sitios cercanos: por aquello del sol, del calor, por si traemos paquetes, por la inseguridad...
Y, como cada vez los edificios son mas altos, el elevador se toma en el lobby o en el parqueadero y te lleva directo a tu oficina o tu apartamento aún si está situado en un primer, segundo o tercer piso.
Hasta parece que nos avergüenza hacer las tareas rutinarias. Decir que hicimos aseo o que salimos a pie al supermercado o que atendimos a los niños parece, además de aburrido, falto de glamour.
Los niños tienen nanas, nodrizas o enfermeras desde que nacen hasta cuando están adolescentes. Ellas son las que los atienden y entretienen y nosotros los cargamos cuando están limpiecitos y alegres.
Ya ni siquiera vamos temprano a dar los buenos días o a conversar un rato con otros miembros de la familia porque la prisa y la comodidad nos han recluido en nuestras habitaciones donde lo tenemos todo. Y lo que no tenemos, lo pedimos a través de un llamado en vez de salir a buscarlo.
Este acostumbramiento a la comodidad ocasiona un daño poco reconocido, sobre todo a las personas que no tienen tiempo para el ejercicio en gimnasios o en canchas deportivas.
Cada actividad física llámese deporte, desplazamientos, cambios de posición, quehaceres de la casa, comer, bañarse, etc., tiene un gasto energético. Este es el que permite que el exceso de calorías sean utilizadas y consumidas y no acumuladas en el cuerpo. También es el que provee una mejor circulación y un mayor aprovechamiento de los nutrientes.
Es la actividad física repetida la que fortalece todo el sistema músculo esquelético y la que permite el buen funcionamiento de todos los sistemas corporales.
Pero estamos contentos con pasar la mayor parte del tiempo sentados o recostados porque no tenemos la necesidad de levantarnos para hacer nada que otros puedan hacer por nosotros. Es bien visto! Incluso las personas que asisten a los gimnasios, canchas o salen a caminar, correr o pedalear a diario, después de esa hora o dos de ejercicios regresan a la comodidad de un sillón para conectarse con el mundo a través de un dispositivo electrónico.
A medida que envejecemos en medio de tanta ayuda, nos vamos volviendo incapaces en mayor o menor grado para realizar labores que por ser casi obligación, nos aportan algo, a veces mucho, de la actividad física que contribuye a nuestra independencia física y mental: beneficios, aún a pesar del cansancio que generan.
Y así crecen nuestros hijos viendo como aceptable e ideal este estilo de vida cómodo pero peligroso para el estado físico. Aprendiendo con el ejemplo que la comodidad, entendida como el hacer menos y lo mas fácil, es la prioridad una vez se llega a la edad adulta. Dando por sentado que el bienestar y la prosperidad excluyen las actividades físicas derivadas de las rutinas básicas cotidianas en el mantenimiento de una casa y en el espacio que le dedicamos al ocio.
Confiemos en que los adelantos tecnológicos, educativos y científicos poco a poco vayan desarrollando otras rutinas de movimiento que reemplacen las que ya no hacemos.
Poco a poco hemos ido quitándonos de encima: los quehaceres domésticos, los desplazamientos a pie (ya sea para dirigirnos a sitios cercanos o para explorar el entorno), subir y bajar escaleras, hacer actividad física con los mas pequeños, recorrer la propia casa para supervisar que todo esté como nos gusta, para dar los buenos días a otros miembros de la familia, etc.
Ahora "gracias a Dios" podemos pagar a uno o mas ayudantes en los oficios de la casa: ya no hacemos aseo, no cocinamos, no atendemos tiempo completo la alimentación, el aseo y el juego de bebés y niños, ni siquiera queremos levantarnos de la silla o la cama para buscar un vaso con agua...
Si no contamos con ayudantes domésticos, entonces pagamos por toda la tecnología que pueda liberarnos del "oficio": primero fueron las lavadoras que nos evitaron esos periódicos ejercicios de miembros superiores, luego las secadoras que nos evitaron salir a tender la ropa, luego los lavavajillas que nos evitaron estar de pié durante largos ratos, luego los controles remotos para todos los electrodomésticos, incluyendo los abanicos de piso o pared, luego los robots para el aseo ¡nada de barrer! y hasta los lectores electrónicos que ponen al alcance de la mano cientos de libros sin tener que caminar a buscarlos a la biblioteca de la casa y menos aún a la librería!
Y sin ahondar mucho en sus implicaciones, cada vez que avanza mas la tecnología nosotros hacemos menos la actividad física que antes era considerada importante: la del quehacer diario.
Ahora en los hogares tenemos uno o dos carros en los cuales nos trasladamos a todas partes, aún a sitios cercanos: por aquello del sol, del calor, por si traemos paquetes, por la inseguridad...
Y, como cada vez los edificios son mas altos, el elevador se toma en el lobby o en el parqueadero y te lleva directo a tu oficina o tu apartamento aún si está situado en un primer, segundo o tercer piso.
Hasta parece que nos avergüenza hacer las tareas rutinarias. Decir que hicimos aseo o que salimos a pie al supermercado o que atendimos a los niños parece, además de aburrido, falto de glamour.
Los niños tienen nanas, nodrizas o enfermeras desde que nacen hasta cuando están adolescentes. Ellas son las que los atienden y entretienen y nosotros los cargamos cuando están limpiecitos y alegres.
Ya ni siquiera vamos temprano a dar los buenos días o a conversar un rato con otros miembros de la familia porque la prisa y la comodidad nos han recluido en nuestras habitaciones donde lo tenemos todo. Y lo que no tenemos, lo pedimos a través de un llamado en vez de salir a buscarlo.
Este acostumbramiento a la comodidad ocasiona un daño poco reconocido, sobre todo a las personas que no tienen tiempo para el ejercicio en gimnasios o en canchas deportivas.
Cada actividad física llámese deporte, desplazamientos, cambios de posición, quehaceres de la casa, comer, bañarse, etc., tiene un gasto energético. Este es el que permite que el exceso de calorías sean utilizadas y consumidas y no acumuladas en el cuerpo. También es el que provee una mejor circulación y un mayor aprovechamiento de los nutrientes.
Es la actividad física repetida la que fortalece todo el sistema músculo esquelético y la que permite el buen funcionamiento de todos los sistemas corporales.
Pero estamos contentos con pasar la mayor parte del tiempo sentados o recostados porque no tenemos la necesidad de levantarnos para hacer nada que otros puedan hacer por nosotros. Es bien visto! Incluso las personas que asisten a los gimnasios, canchas o salen a caminar, correr o pedalear a diario, después de esa hora o dos de ejercicios regresan a la comodidad de un sillón para conectarse con el mundo a través de un dispositivo electrónico.
A medida que envejecemos en medio de tanta ayuda, nos vamos volviendo incapaces en mayor o menor grado para realizar labores que por ser casi obligación, nos aportan algo, a veces mucho, de la actividad física que contribuye a nuestra independencia física y mental: beneficios, aún a pesar del cansancio que generan.
Y así crecen nuestros hijos viendo como aceptable e ideal este estilo de vida cómodo pero peligroso para el estado físico. Aprendiendo con el ejemplo que la comodidad, entendida como el hacer menos y lo mas fácil, es la prioridad una vez se llega a la edad adulta. Dando por sentado que el bienestar y la prosperidad excluyen las actividades físicas derivadas de las rutinas básicas cotidianas en el mantenimiento de una casa y en el espacio que le dedicamos al ocio.
Confiemos en que los adelantos tecnológicos, educativos y científicos poco a poco vayan desarrollando otras rutinas de movimiento que reemplacen las que ya no hacemos.
lunes, 28 de mayo de 2018
LUCES FLOTANTES...
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| Imagen tomada de Pinterest |
Qué alegría descubrir esas pequeñas luces que flotaban en la oscuridad de un patio todavía desconocido para mi, después de mucho tiempo sin verlas.
Recuerdo que me quedaba extasiada durante largos momentos en la ventana que da a un gran patio sin luz y lleno de árboles, sólo para admirar, contar y seguir el vuelo de esas diminutas estrella fugaces que incluso, a veces, osaban llegar hasta dentro de la casa.
La luna iluminaba tímidamente y las estrellas asomadas en un cielo libre de nubes la mayor parte del tiempo. El olor dulce de los heliotropos y los sonidos apagados de conversaciones y risas, de noticias y música en la radio. Y un brillo de luciérnagas por aquí y otro por allá.
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| De Grave of fireflies |
Ya en la ciudad, siempre iluminada, las luciérnagas no se ven mucho y se fueron desdibujando en mi memoria junto con los sonidos y olores de aquella época. Por eso, la alegría al volver a verlas...
Por eso la agradable sensación de que la vida siempre te traerá oportunidades para recordar los buenos momentos!
Ahora miro las luciérnagas con un interés distinto: me fijo en escritos, canciones, juegos, fotos o videos que las muestren. Porque cada vez las veo menos en mi patio y me alegra encontrarlas en cualquier otra parte.
Sus destellos de luz me llenan de admiración y me fascinan. Y me embarga la sensación y la seguridad de que aún en los rincones mas inesperados podemos hallar luz...
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| Imagen tomada de Pinterest |
viernes, 18 de mayo de 2018
Sucio!
Ese que siempre se ha asociado al poco valor que tienen las cosas, los lugares y las personas. ¿Qué dice la suciedad de ti? ...o de los otros?
La suciedad en los lugares implica, además de desaseo, poco interés para mantener una presentación limpia e impecable a los ojos de quienes miran. Las paredes sucias hablan de muchas manos tocándolas repetidamente sin cuidado, de humedades que no se secan una vez ocurren, de acumulación de polvo, telarañas y mohos a través de los días y los años, pero sobre todo de la dejadez o la incapacidad para limpiar.
Y es que la vista y el olfato se van acostumbrando al sucio y éste pasa a ser una parte del decorado que ya no te impresiona y por lo tanto te pasa desapercibido. Los ojos ya no lo miran como una diferencia sino como algo inherente al sitio.
La suciedad en las personas nos ubica por lo general ante alguien que no está interesado en proyectar una imagen agradable, pulcra y de valor. Una persona puede ser sucia de muchas formas: falta de higiene corporal ligada a olores desagradables, mala presentación personal ligada desgreño en los cabellos, las manos y sus uñas, los pies y la ropa, y hasta una pobre respuesta a los parámetros para mantener un mínimo de decoro en cuanto a desechos corporales...
Suciedad no es lo mismo que desorden ni desorganización. Se puede ser desordenado y desorganizado sin ser sucio. Igual se puede ser sucio aunque ordenado y organizado.
La suciedad en los lugares implica, además de desaseo, poco interés para mantener una presentación limpia e impecable a los ojos de quienes miran. Las paredes sucias hablan de muchas manos tocándolas repetidamente sin cuidado, de humedades que no se secan una vez ocurren, de acumulación de polvo, telarañas y mohos a través de los días y los años, pero sobre todo de la dejadez o la incapacidad para limpiar.
Y es que la vista y el olfato se van acostumbrando al sucio y éste pasa a ser una parte del decorado que ya no te impresiona y por lo tanto te pasa desapercibido. Los ojos ya no lo miran como una diferencia sino como algo inherente al sitio.
La suciedad en las personas nos ubica por lo general ante alguien que no está interesado en proyectar una imagen agradable, pulcra y de valor. Una persona puede ser sucia de muchas formas: falta de higiene corporal ligada a olores desagradables, mala presentación personal ligada desgreño en los cabellos, las manos y sus uñas, los pies y la ropa, y hasta una pobre respuesta a los parámetros para mantener un mínimo de decoro en cuanto a desechos corporales...
Suciedad no es lo mismo que desorden ni desorganización. Se puede ser desordenado y desorganizado sin ser sucio. Igual se puede ser sucio aunque ordenado y organizado.
Hay algún aspecto positivo en el hecho de encontrar una casa sucia? Puede ser...
Tal vez signifique un número grande de miembros de la familia que entran y salen y juegan dentro de ella. Tal vez signifique que la prioridad no es mantener una casa prístina sino una familia unida. O que es mejor invertir el tiempo del aseo en actividades recreativas junto a otros miembros de la casa. O que hay un exceso de trabajo que hace difícil dedicar un tiempo específico a las labores de aseo, en procura de una estabilidad o una mejora económica. Tal vez...
En cualquiera de los caso anteriores, aún en los no contemplados aquí, una casa sucia trasmite un mensaje poco amable acerca del trato que se de a las "cosas" que son parte de nuestro entorno, las que usamos día a día y que constituyen los pilares sobre los que construimos nuestra imagen.
Tal vez signifique un número grande de miembros de la familia que entran y salen y juegan dentro de ella. Tal vez signifique que la prioridad no es mantener una casa prístina sino una familia unida. O que es mejor invertir el tiempo del aseo en actividades recreativas junto a otros miembros de la casa. O que hay un exceso de trabajo que hace difícil dedicar un tiempo específico a las labores de aseo, en procura de una estabilidad o una mejora económica. Tal vez...
En cualquiera de los caso anteriores, aún en los no contemplados aquí, una casa sucia trasmite un mensaje poco amable acerca del trato que se de a las "cosas" que son parte de nuestro entorno, las que usamos día a día y que constituyen los pilares sobre los que construimos nuestra imagen.
jueves, 8 de diciembre de 2016
Reconocer el mérito sin juzgar el estilo de vida... Se puede?
Por estos días en que las noticias sobre suicidios y muertes accidentales de gente de la farándula se han vuelto tan seguidas, empiezo a recapitular todo lo que en su momento se ha comentado sobre la muerte de muchos músicos famosos. Esos que guardamos cerquita al corazón por que con sus letras y voces nos han hecho sentir que somos parte de algo que otros han vivido, que no estamos solos y que hay una canción adecuada para cada situación, la cual parece que hubiera sido escrita expresamente para cada uno.
Y acepto que cada persona puede ser hermosa, diferente y valiosa a su manera.
Lograr aceptación siendo diferentes sólo es posible cuando estas diferencias están ligadas a una personalidad fuerte y a una férrea voluntad para mostrar al mundo que también usando el camino más difícil, ese que no va en el sentido de la corriente, se puede construir un perfil digno de ser valorado, admirado y, ¿por qué no? seguido.
Las condiciones para que esto suceda no están claras para todos: sólo para aquellos que piensan diferente de forma tal que su genialidad puede hacernos vivir otros sueños opacando "la diferencia".
Son los genios de la música y de la composición que nos hacen sentir que está permitido ser estrambótico, raro, loco y cursi a pesar de las normas y añorar el éxito que tienen ellos para trasmitir ideas novedosas y brillantes siendo parte de la multitud "de bien".
Porque aunque sea de forma imperceptible la música que escuchamos, al igual que los libros que leemos, las películas, series y documentales que vemos, las pinturas, esculturas y obras de teatro que admiramos, van dejando una huella permanente en lo que somos.
Así que estos genios, con su peculiar forma de proyectarse, se vuelven referentes importantes para aceptar que la belleza, lo extraño y la capacidad de pensar diferente son rasgos de la personalidad que pueden ser cultivados y mostrados sin tapujos.
Son los mismos que nos hacen abrazar la genialidad y su rareza para vivirla a través de ellos sin ponernos en evidencia. Los que nos hacen pensar que todos los convencionalismos del mundo no pueden apagar por entero las explosiones de individualismo inherentes al talento.
Esos que nos hacen soñar, reír, pensar, conmovernos y re-inventarnos a través de sus palabras, melodías y percepciones, teniendo como únicos instrumentos letras y melodías, en escritos y canciones. Los que nos acercan y nos incluyen en mundos y sensaciones que no están al alcance de nuestras manos. Los que logran hacernos sentir amor cuando no tenemos pareja, nostalgia aún siendo jóvenes y sin marcas del pasado, tristeza cuando en realidad no hemos experimentado una ruptura o una pérdida trascendental, alegría cuando las cosas no van del todo bien... los que logran hacernos sentir bien aunque no estemos bien.
Son también los mismos que, en su mayoría, se desvían del camino trazado para explorar nuevas sensaciones, nuevos rumbos y nuevas relaciones que les hacen perder el control sobre sus vidas. Porque tienen el poder, los medios y, sobre todo, gente a su alrededor dispuesta a complacer lo que su mente deslumbrada pide...
Esto es lo que los ubica en el mismo nivel del resto de humanos, así sus dones y su genialidad los haya apartado poco a poco de pisar el suelo rutinario y aburrido de las normas sociales.
Ídolos, excelentes en sus habilidades artísticas pero que como personas extravían su rumbo, se tornan frágiles y persiguen de forma permanente satisfacer necesidades que no tienen otros.
Se vuelven íconos culturales, preciosos y raros, siempre tambaleando en un precario equilibrio para mantener la cordura dentro de toda la locura que supone ser admirado y hasta venerado por muchos, ser complacido en todos los deseos y volverse casi "un Dios" ante fanáticos dispuestos a todo por tocar un poquito de esa gloria.
Si decidimos juzgarlos desde nuestra posición de hombres y mujeres de bien, apegados al libreto que nos impone la educación y los buenos modales, se verán anormales, dignos de condena, incapaces de vivir en sociedad de forma decente, siempre frágiles ante el pecado y la auto-satisfacción.
¿Pueden ser juzgados estos seres con dones excepcionales sin invadir su intimidad y violentar ese libre albedrío que es un derecho para todos?
Cada vez que un ídolo cae hay dos bandos: los que reconocen su importancia en nuestras vidas haciéndonos sentir libres y especiales y los que sólo reconocen todo lo malo que como personas hicieron. Los primeros ven, por encima de todo, la belleza y el sentimiento hermoso que despertaron en cada uno y los segundos ven conductas disruptivas y el peligro de que éstas sean imitadas y seguidas por sus admiradores. Los que se conduelen de sus caídas y los que siempre los apuntan con un dedo acusador, como si ellos mismos estuvieran libres de pecado y por encima del bien y del mal.
A pesar de todo cuando una estrella de éstas cae es como si se apagara una luz, además de una voz o de una imagen, como si un vacío quedara en nuestras vidas, como si una parte importante de nuestro ser quedara huérfana.
Entonces esa persona que vibró con su arte y fue sensible a su embrujo, experimentará una especie de duelo ante su partida. Aunque no sea un familiar, ni un amigo, ni siquiera un conocido. Porque es una pieza irreemplazable de nuestra esencia que ahora ya no está al alcance de la mano.
Para mi, por sobre todas las cosas negativas de cada uno de ellos, es sanador reconocer el privilegio de haber contado con sus canciones y su arte los cuales me acompañarán todo el tiempo, ocupando un gran espacio en esa banda sonora que ha enriquecido la película de mi vida a través de los años.
Gracias Freddy Mercury, Kurt Cobain, Michael Jackson, Amy Winehouse, Whitney Houston, Joe Arroyo, Gustavo Cerati, Joe Cocker, Prince, David Bowie y todos los demás que harían muy larga esta lista: sus canciones siempre sonarán en mis playlists y en mi corazón.
Gracias a todos esos músicos maravillosos que me han acompañado en cada etapa de mi vida. No importa si sus vidas personales han estado llenas de conflictos y rumbos perdidos. Gracias.
Y acepto que cada persona puede ser hermosa, diferente y valiosa a su manera.
Lograr aceptación siendo diferentes sólo es posible cuando estas diferencias están ligadas a una personalidad fuerte y a una férrea voluntad para mostrar al mundo que también usando el camino más difícil, ese que no va en el sentido de la corriente, se puede construir un perfil digno de ser valorado, admirado y, ¿por qué no? seguido.
Las condiciones para que esto suceda no están claras para todos: sólo para aquellos que piensan diferente de forma tal que su genialidad puede hacernos vivir otros sueños opacando "la diferencia".
Son los genios de la música y de la composición que nos hacen sentir que está permitido ser estrambótico, raro, loco y cursi a pesar de las normas y añorar el éxito que tienen ellos para trasmitir ideas novedosas y brillantes siendo parte de la multitud "de bien".
Porque aunque sea de forma imperceptible la música que escuchamos, al igual que los libros que leemos, las películas, series y documentales que vemos, las pinturas, esculturas y obras de teatro que admiramos, van dejando una huella permanente en lo que somos.
Así que estos genios, con su peculiar forma de proyectarse, se vuelven referentes importantes para aceptar que la belleza, lo extraño y la capacidad de pensar diferente son rasgos de la personalidad que pueden ser cultivados y mostrados sin tapujos.
Son los mismos que nos hacen abrazar la genialidad y su rareza para vivirla a través de ellos sin ponernos en evidencia. Los que nos hacen pensar que todos los convencionalismos del mundo no pueden apagar por entero las explosiones de individualismo inherentes al talento.
Esos que nos hacen soñar, reír, pensar, conmovernos y re-inventarnos a través de sus palabras, melodías y percepciones, teniendo como únicos instrumentos letras y melodías, en escritos y canciones. Los que nos acercan y nos incluyen en mundos y sensaciones que no están al alcance de nuestras manos. Los que logran hacernos sentir amor cuando no tenemos pareja, nostalgia aún siendo jóvenes y sin marcas del pasado, tristeza cuando en realidad no hemos experimentado una ruptura o una pérdida trascendental, alegría cuando las cosas no van del todo bien... los que logran hacernos sentir bien aunque no estemos bien.
Son también los mismos que, en su mayoría, se desvían del camino trazado para explorar nuevas sensaciones, nuevos rumbos y nuevas relaciones que les hacen perder el control sobre sus vidas. Porque tienen el poder, los medios y, sobre todo, gente a su alrededor dispuesta a complacer lo que su mente deslumbrada pide...
Esto es lo que los ubica en el mismo nivel del resto de humanos, así sus dones y su genialidad los haya apartado poco a poco de pisar el suelo rutinario y aburrido de las normas sociales.
Ídolos, excelentes en sus habilidades artísticas pero que como personas extravían su rumbo, se tornan frágiles y persiguen de forma permanente satisfacer necesidades que no tienen otros.
Se vuelven íconos culturales, preciosos y raros, siempre tambaleando en un precario equilibrio para mantener la cordura dentro de toda la locura que supone ser admirado y hasta venerado por muchos, ser complacido en todos los deseos y volverse casi "un Dios" ante fanáticos dispuestos a todo por tocar un poquito de esa gloria.
Si decidimos juzgarlos desde nuestra posición de hombres y mujeres de bien, apegados al libreto que nos impone la educación y los buenos modales, se verán anormales, dignos de condena, incapaces de vivir en sociedad de forma decente, siempre frágiles ante el pecado y la auto-satisfacción.
¿Pueden ser juzgados estos seres con dones excepcionales sin invadir su intimidad y violentar ese libre albedrío que es un derecho para todos?
Cada vez que un ídolo cae hay dos bandos: los que reconocen su importancia en nuestras vidas haciéndonos sentir libres y especiales y los que sólo reconocen todo lo malo que como personas hicieron. Los primeros ven, por encima de todo, la belleza y el sentimiento hermoso que despertaron en cada uno y los segundos ven conductas disruptivas y el peligro de que éstas sean imitadas y seguidas por sus admiradores. Los que se conduelen de sus caídas y los que siempre los apuntan con un dedo acusador, como si ellos mismos estuvieran libres de pecado y por encima del bien y del mal.
A pesar de todo cuando una estrella de éstas cae es como si se apagara una luz, además de una voz o de una imagen, como si un vacío quedara en nuestras vidas, como si una parte importante de nuestro ser quedara huérfana.
Entonces esa persona que vibró con su arte y fue sensible a su embrujo, experimentará una especie de duelo ante su partida. Aunque no sea un familiar, ni un amigo, ni siquiera un conocido. Porque es una pieza irreemplazable de nuestra esencia que ahora ya no está al alcance de la mano.
Para mi, por sobre todas las cosas negativas de cada uno de ellos, es sanador reconocer el privilegio de haber contado con sus canciones y su arte los cuales me acompañarán todo el tiempo, ocupando un gran espacio en esa banda sonora que ha enriquecido la película de mi vida a través de los años.
Gracias Freddy Mercury, Kurt Cobain, Michael Jackson, Amy Winehouse, Whitney Houston, Joe Arroyo, Gustavo Cerati, Joe Cocker, Prince, David Bowie y todos los demás que harían muy larga esta lista: sus canciones siempre sonarán en mis playlists y en mi corazón.
Gracias a todos esos músicos maravillosos que me han acompañado en cada etapa de mi vida. No importa si sus vidas personales han estado llenas de conflictos y rumbos perdidos. Gracias.
"Afligirse por la muerte de quien nos alegró la vida es un rasgo de los seres humanos. No se sienta orgulloso si no es capaz de hacerlo" @fabianvuelvasg
sábado, 1 de octubre de 2016
IMÁGENES...
"Fotografiar es convertir en recuerdos historias a las que muy pocos prestan atención"
Que frase mas acertada. Ni siquiera recuerdo donde la leí. Pero cuan expresiva es. Otorga a la fotografía la capacidad para hacernos regresar en el tiempo y formar nuevamente parte de ese instante de la historia que, de otra manera, se perdería.
La fotografía es el uso de la cámara para capturar lugares, rostros, objetos, etc. Mas que eso, fotografiar es congelar un momento, una emoción, un gozo, un "mood", un deseo, un sueño. Fotografiar es congelar un instante de la vida en un disparo.
Cada foto que tomo cuenta algo de mi y de mi estado de ánimo . Por eso la variedad de fotos. Porque los estados de ánimo son muchos y cada uno puede ser captado a través del lente. Mis tomas solo recogen instantes íntimos. No las quiero mejores de lo que son porque son ellas las que me van a devolver a ese lugar específico y momento exacto de la vida que ya pasó, haciéndome sentir lo mismo que sentí al tomarlas; a ese momento que siempre tendré mientras la fotografía exista.
Es como si, ante la foto, pudiera volver a amar y casi tocar esas pequeñas cosas, cuando ya no están. Acaso no hay mejor cura para la mala memoria que una buena fotografía?
No me gusta usar filtros ni muchas herramientas para modificar y hacer mas bella la imagen . Solo un recorte aquí y otro allá para enmarcarla. Creo que las imágenes, sean retratos o paisajes, demasiado perfectas nos alejan de la realidad y su crudeza. Otra cosa es la fotografía publicitaria en la que aprecio mucho la manera de presentar rostros y sitios de ensueño. Ese sí es trabajo para el fotógrafo profesional: hacer de una toma común algo casi perfecto!
Considero que una cámara de excelente calidad puede hacer mas fácil la captura de ese instante pero no cambiará la esencia de lo que mi mente quiere guardar. Por eso, no busco una cámara profesional carísima ni un software para componer la imagen. Por eso, aunque me parecen lindas las imágenes perfectas, las mías las prefiero con mínimos retoques.
En la actualidad es muy fácil y apetecido tomar fotos de todo y de todos: parece que ya no participamos completamente de los acontecimientos porque una parte nuestra está pendiente de registrar lo que esta pasando para compartirlo enseguida. Aunque a muchas personas esto les resulta un poco abrumador, a mi me parece casi fantástico que se pueda plasmar con tanta facilidad lo que pasa en la vida de las personas.
Lo mejor de las fotos es que no cambian nunca aun cuando las personas y las cosas en ellas ya hayan cambiado. Por eso las fotos que mas atesoro son las que muestran que en ese instante las personas en ellas están alegres, entusiasmadas, felices!
Las fotografías, como las cartas -ahora en desuso-, son como pedazos de otro tiempo en la vida del que las toma y se vuelven cosas inoportunas en las manos de otros. Para mi, las fotos personales le pertenecen a cada uno y deben morir con uno; que nadie sienta que debe guardarlas eternamente porque fueron nuestros tesoros: acabarían siendo una carga muy pesada!
Cada foto cuenta una historia. Revisar las fotos tomadas por alguien puede mostrarnos una parte de su vida, de lo que ama y de lo que no quiere perder. Porque con ellas se está tratando de abrazar un lugar, un rostro, una emoción: para tenerla por siempre y nunca olvidarla aunque ya no esté.
El peligro que se corre es que cada quien interprete de una manera diferente esa historia cuando falta la versión del tomador. Pero ¿que le vamos a hacer? Mirar con atención los momentos captados en fotos en sesiones no profesionales es una forma de reconocer y dar crédito a ese mundo siempre escondido de lo que nos llama la atención y de lo que se admira cuando nadie nos ve...
domingo, 27 de marzo de 2016
BAÑOS DE SOL
Desde la ventana trasera de mi apartamento se alcanza a ver lo que yo considero y llamo "mi patio". Habiendo vivido casi toda mi vida en casas amplias, llenas de habitaciones, jardines, antejardines, patios y traspatios mudarme a un apartamento significó, en un principio, dejar de estar en contacto con la naturaleza. ¡Vaya fastidio!
Pero como la vida siempre tiene forma de compensar lo que nos quita, Oh sorpresa! la fachada trasera de mi edificio linda con la granja y las canchas de fútbol de uno de los lindos colegios de mi ciudad. Así que la vista es muy azul por el inmenso cielo que las cubre y muy verde por el gramado y la gran cantidad de árboles que hay.
Esto me hace dueña de un poco de naturaleza, con la vista a lo lejos del mar Caribe y de la Sierra Nevada de Santa Marta (cuando el horizonte está despejado), con el canto de los pájaros y el suave rumor de los árboles (cuando hay brisa). Y con las luciérnagas, ardillas, aves e iguanas que tienen su hábitat allí.
En esta foto, el sol apenas está saliendo. Al fondo se ve la Sierra Nevada y entre ella y las palmeras se ve un pedacito de mar.
Pero el show central siempre lo dan las iguanas. Una gran cantidad de ellas, de varios tamaños y colores se dejan ver sobre tejados y paredes, en los árboles, cruzando la pista atlética y en las canchas de fútbol. Algunas veces las he visto retozando con las aves e incluso dejándose acicalar por ellas.
Pero como la vida siempre tiene forma de compensar lo que nos quita, Oh sorpresa! la fachada trasera de mi edificio linda con la granja y las canchas de fútbol de uno de los lindos colegios de mi ciudad. Así que la vista es muy azul por el inmenso cielo que las cubre y muy verde por el gramado y la gran cantidad de árboles que hay.
Esto me hace dueña de un poco de naturaleza, con la vista a lo lejos del mar Caribe y de la Sierra Nevada de Santa Marta (cuando el horizonte está despejado), con el canto de los pájaros y el suave rumor de los árboles (cuando hay brisa). Y con las luciérnagas, ardillas, aves e iguanas que tienen su hábitat allí.
En esta foto, el sol apenas está saliendo. Al fondo se ve la Sierra Nevada y entre ella y las palmeras se ve un pedacito de mar.
Pero el show central siempre lo dan las iguanas. Una gran cantidad de ellas, de varios tamaños y colores se dejan ver sobre tejados y paredes, en los árboles, cruzando la pista atlética y en las canchas de fútbol. Algunas veces las he visto retozando con las aves e incluso dejándose acicalar por ellas.
A diario salen, casi siempre en horas de la tarde, a descansar sobre el césped; muchas iguanas distantes unas de otras, quietas como adormecidas, recostadas cuan largas son. Al mirar las canchas aparentemente vacías, se notan pequeños montículos que sobresalen del terreno dando la sensación de rugosidad. Cada uno de ellos es una iguana ¡tomando el sol!
Cuando el verano es intenso el verdor se apaga, los árboles poco a poco se quedan sin hojas y el paisaje se vuelve árido. Aún así, ellas siguen yendo a reposar en el gramado casi seco y permanecen tendidas allí durante muchas horas cada día.
La sensación de calma y calidez que refleja la imagen es indiscutible. Me hace recordar que cada elemento en la naturaleza tiene su propio ritmo y que el solaz es un placer compartido por todos...
domingo, 21 de febrero de 2016
El encanto de contar historias...
Me gusta conocer las historias que tienen las personas para contar, de si mismas y de otros. Me río y me asombro con cada una de ellas, me pongo en su lugar y las entiendo. Historias reales de personas reales, sean famosas o desconocidas.
Cada historia es como un atisbo de lo que tienen en el alma. Por eso me quedo quieta y callada cuando la gente cuenta sus historias... Es como un trueque: ellos me entregan lo que tienen cuando hablan o escriben y yo recojo y disfruto mientras los escucho o leo.
Cuando estoy en un sitio lleno de personas siempre estoy observando como ellas interactúan, como reaccionan y como se expresan. Me alegro cuando los veo alegres, me apeno cuando los veo tristes y me espanta cuando los veo rabiosos. Y me gusta imaginar las historias que cada uno de ellos tiene para contar.
Me encanta cruzarme con personas que sonríen, canturrean o se embelesan con lo que ven y trato de imaginar lo rodeadas de armonía que deben estar sus vidas. Y entonces pienso que esas personas tan alegres y apasionadas deben generar las historias mas interesantes.
Toda persona reúne un bagaje de experiencias de trabajo, de hogar, de amigos, de episodios mágicos, de tristezas, de descubrimientos, de engaños y deslealtades propias y ajenas y mas. Cada experiencia es solo un retazo de su vida y cada uno de ellos va unido a los otros con un hilo que se llama "historia".
Escuchar esas historias, asombrarme con ellas y disfrutarlas es como hacer parte, por instantes, de otras vidas, y me convierte en amiga y testigo del verdadero ser detrás de ellas. Darles importancia y valor es una forma de reconocer que las personas son valiosas por si mismas, independientemente de si son interesantes o aburridas, famosas o anónimas.
Pienso que los narradores de historias nacen, no se hacen, y desde jóvenes cuentan en forma entretenida sus vivencias y las de los que le rodean.
Nunca he sido una contadora de historias, tal vez porque no tengo aún la suficiente edad (para haber acumulado muchas experiencias interesantes) o porque el ahora todavía llena mi vida. Esto en cuanto a historias mías, de tiempo atrás. Hablo poco sobre mi; solo cuento a donde cené, lo nuevo que aprendí, la llamada que me alegró, lo que vi en una vidriera o en una casa y me gustó...
Tampoco hablo mucho de mis padres, solo uno que otro comentario sobre lo que les gustaba. Pero guardo, con cierto grado de nostalgia y alegría, las historias que ellos me contaban...
Creo que las historias que cada uno tiene en su memoria merecen ser sacadas a la luz y compartirse. Sé que algún día yo también me convertiré en una contadora de historias, sino orales por lo menos escritas...
Cuando estoy en un sitio lleno de personas siempre estoy observando como ellas interactúan, como reaccionan y como se expresan. Me alegro cuando los veo alegres, me apeno cuando los veo tristes y me espanta cuando los veo rabiosos. Y me gusta imaginar las historias que cada uno de ellos tiene para contar.
Me encanta cruzarme con personas que sonríen, canturrean o se embelesan con lo que ven y trato de imaginar lo rodeadas de armonía que deben estar sus vidas. Y entonces pienso que esas personas tan alegres y apasionadas deben generar las historias mas interesantes.
Toda persona reúne un bagaje de experiencias de trabajo, de hogar, de amigos, de episodios mágicos, de tristezas, de descubrimientos, de engaños y deslealtades propias y ajenas y mas. Cada experiencia es solo un retazo de su vida y cada uno de ellos va unido a los otros con un hilo que se llama "historia".
Escuchar esas historias, asombrarme con ellas y disfrutarlas es como hacer parte, por instantes, de otras vidas, y me convierte en amiga y testigo del verdadero ser detrás de ellas. Darles importancia y valor es una forma de reconocer que las personas son valiosas por si mismas, independientemente de si son interesantes o aburridas, famosas o anónimas.
Pienso que los narradores de historias nacen, no se hacen, y desde jóvenes cuentan en forma entretenida sus vivencias y las de los que le rodean.
Nunca he sido una contadora de historias, tal vez porque no tengo aún la suficiente edad (para haber acumulado muchas experiencias interesantes) o porque el ahora todavía llena mi vida. Esto en cuanto a historias mías, de tiempo atrás. Hablo poco sobre mi; solo cuento a donde cené, lo nuevo que aprendí, la llamada que me alegró, lo que vi en una vidriera o en una casa y me gustó...
Tampoco hablo mucho de mis padres, solo uno que otro comentario sobre lo que les gustaba. Pero guardo, con cierto grado de nostalgia y alegría, las historias que ellos me contaban...
Creo que las historias que cada uno tiene en su memoria merecen ser sacadas a la luz y compartirse. Sé que algún día yo también me convertiré en una contadora de historias, sino orales por lo menos escritas...
domingo, 13 de diciembre de 2015
El chispeante encanto de las bebidas...
Limón y sal en el borde del vaso de la cerveza, una medida de champaña en el jugo de naranja o un chorro de tequila en el jugo de corozo, aromatizar con cáscara de naranja flameada un whisky o servir sidra o vino blanco espumoso en un vaso con mucho hielo... mi forma preferida de sentirme "osada con la bebida".
Nunca he sido una persona que tome mucho licor. Descubrí desde muy joven que el licor, contrario a lo que lograba en mis compañeros, solo me llenaba de ganas de dormir y por ende, me perdía casi toda la diversión. Entonces se me ocurrió no volver a tomar. Durante mucho tiempo asistí a todo tipo de eventos en los que el licor era casi que obligatorio y soporté siempre las indirectas y bromas que me hacían por ser la única persona que no ingería licor. Sin embargo siempre disfruté las salidas a bares, a discotecas, los compromisos matrimoniales, los matrimonios, las fiestas de carnaval y de navidad, de principio a fin sin que el trago me hiciera falta.
Pero el mundo del licor siempre llamó mi atención. Conocer un poco mas de cada bebida: su procedencia y características, como se sirven, con cuales pasabocas se acompañan, el tipo de cristalería que se usa con ellas, el maridaje con las comidas principales, etc. Lo atractivo del whisky, la ginebra, el vodka, los vinos, las cervezas, el ron y, por supuesto del tequila, una de las bebidas que mas me gusta. Nunca me cautivó el brandy ni el coñac, tal vez por vivir en una zona caliente donde lo menos que uno quiere es sentir "calor" con la bebida.
El verdadero interés siempre ha estado en aprender, explorar y crear mezclas de licores con otras bebidas para degustar y consentir el paladar. Aprovechar los efectos ligeros de un poco de licor deliciosamente combinado. Y es que me gustan las mezclas por sobre el trago seco y puro.
Para los expertos dejo ese trago caro que "se daña" cuando se mezcla. Lo miran a uno raro como si fuera un sacrilegio tomar una bebida con agua, hielo, jugos o sodas. Ese tipo de experiencia se lo dejo a los que "saben" de trago. A mi que me dejen degustar ese fino licor en muy poca cantidad mezclado y servido con otras bebidas, especias y frutas, que se vea bien y que sepa bien. Que le aporte una chispa de alegría a tu momento porque además de lucir atractivo, el grado alcohólico es bajo y disminuye de forma amplia el riesgo de salir borracho.
Por desempeñarme en el área de la salud, se que hay condiciones en las que el licor está contraindicado, así como también que el exceso del mismo es peligroso tanto para la salud como para las relaciones y los negocios (y por supuesto, para los secretos...). Pero una cosa es tomar hasta reventar y otra hacerlo como parte de un ritual de degustación mientras se mantiene una conversación amena y entretenida, o como acompañante de una cena.
Las bebidas alcohólicas hacen parte de las celebraciones mas importantes de la vida, se disfrutan sobre todo en compañía, facilitan la comunicación y la diversión y, tomadas con moderación, solas o combinadas, dan cierto grado de glamour a las reuniones mas sencillas.
Salud!
domingo, 25 de octubre de 2015
Flaca
Habiendo sido una flaca huesuda toda mi vida he desarrollado ciertas estrategias para pasar por el mundo como si realmente eso no me importara...
El mundo de los flacos es realmente interesante. Casi siempre a esta categoría pertenecen niños, jóvenes y adultos que sin sacrificar un comestible que pase por sus manos, pueden comer, comer y comer y no suben de peso. Los falsos flacos en cambio, son las personas que siempre se prohíben comer y hacen dietas y ejercicios para bajar de peso o para mantenerlo.
Los flacos nunca entendemos eso de no comer lo uno o lo otro. No entendemos como una persona no disfruta un cena con amigos por el simple hecho de no poder aumentar de peso. Tampoco entendemos lo que es contar calorías, reemplazar alimentos sabrosos por otros insípidos, saltarse el postre, o evitar un delicioso vino o coctel. No creo que la felicidad dependa de la comida o la bebida pero abstenerse constantemente de cenar o beber cosas deliciosas debe ser frustrante.
Los flacos nunca entendemos eso de no comer lo uno o lo otro. No entendemos como una persona no disfruta un cena con amigos por el simple hecho de no poder aumentar de peso. Tampoco entendemos lo que es contar calorías, reemplazar alimentos sabrosos por otros insípidos, saltarse el postre, o evitar un delicioso vino o coctel. No creo que la felicidad dependa de la comida o la bebida pero abstenerse constantemente de cenar o beber cosas deliciosas debe ser frustrante.
Ser flaco en un mundo de personas rellenitas es un fastidio. Sólo para nombrar algunos aspectos: encontrar ropa interior y exterior apropiada no es fácil -siempre hay que arreglar para que entalle-; si eres de poco comer son muy contados los restaurantes que sirven medias porciones o porciones para niños; la gente te mira casi con lástima y sugieren siempre la presencia de anorexia o enfermedad, los mejores piropos nunca son para las mas flacas, todos te calculan menos edad de la que tienes...
Y, además, constantemente, tenemos que lidiar con las bromas sobre poder guardar líquido en el hueco de la clavícula, no necesitar radiografías para ver los huesos, estar desnutrido, la falta de "carnes", las piernas como cigarrillos, los codos y rodillas como armas corto punzantes, nos va a arrastrar la brisa, etc.
En el aspecto romántico, no es muy inspirador ser flaco. No sé si habrá poemas o citas románticas dedicados a una flaca. Si las hay, no deben ser muchas. Como tampoco son muchas las canciones, aunque las que aquí incluyo son muy lindas...
Hasta hace poco los flacos eran normalmente vistos como menos alegres que los no flacos, algo así como portadores de enfermedades, penas, sacrificios y maldades ¿han visto muchas brujas que no sean flacas?
Tal vez por el boom de la delgadez en la moda y la comida sana en la salud, ahora los flacos tenemos un mejor estatus que antes aunque siempre alguien, generalmente rellenito, te diga en la cara: Por qué estás tan flaca? estás enferma? eres anoréxica? estás pasando apuros económicos? o penas de amor?
Cuando niña en el colegio, la gran mayoría de compañeras eramos flacas y sólo se distinguían 2 o 3 rellenitas. Conforme fuimos creciendo y llegamos a la adolescencia ese grupo de flacas evolucionó a jovencitas con buenos cuerpos, ya no tan delgadas aunque esbeltas todavía. Aquí la ecuación se invirtió: solo 2 o 3 seguimos siendo flacas huesudas en un mar de cuerpos bien moldeados.
Por supuesto, sólo las flacas pasábamos menos trabajo a la hora de los deportes, de las comidas y de la vigilancia familiar -no despertábamos ni un "mal pensamiento"-. Ya en la universidad y los primeros años laborales, las cosas se logran equilibrar porque aunque todavía muy delgadas, ya tenemos mas carnes y además la mayoría de las chicas de cuerpos lindos empiezan poco a poco a subir de peso.
Y ahí es donde comienza la tiranía de las dietas y parece que el mundo sólo se divide en dos grandes grupos: los flacos y los que quieren ser flacos. Porque aunque muchos tengan el peso ideal, siempre quieren ser mas delgados y estilizados, siempre quieren entrar en todas las modas que el capricho de los modistos crean. Creo que hasta alguna vez quise hacer parte de ese gran grupo que vive preocupado y haciendo sacrificios para verse delgado y que no me mirasen como un bicho raro sólo por ser flaca!
Cuando niña en el colegio, la gran mayoría de compañeras eramos flacas y sólo se distinguían 2 o 3 rellenitas. Conforme fuimos creciendo y llegamos a la adolescencia ese grupo de flacas evolucionó a jovencitas con buenos cuerpos, ya no tan delgadas aunque esbeltas todavía. Aquí la ecuación se invirtió: solo 2 o 3 seguimos siendo flacas huesudas en un mar de cuerpos bien moldeados.
Por supuesto, sólo las flacas pasábamos menos trabajo a la hora de los deportes, de las comidas y de la vigilancia familiar -no despertábamos ni un "mal pensamiento"-. Ya en la universidad y los primeros años laborales, las cosas se logran equilibrar porque aunque todavía muy delgadas, ya tenemos mas carnes y además la mayoría de las chicas de cuerpos lindos empiezan poco a poco a subir de peso.
Y ahí es donde comienza la tiranía de las dietas y parece que el mundo sólo se divide en dos grandes grupos: los flacos y los que quieren ser flacos. Porque aunque muchos tengan el peso ideal, siempre quieren ser mas delgados y estilizados, siempre quieren entrar en todas las modas que el capricho de los modistos crean. Creo que hasta alguna vez quise hacer parte de ese gran grupo que vive preocupado y haciendo sacrificios para verse delgado y que no me mirasen como un bicho raro sólo por ser flaca!
Así que me acostumbré a callar que desayuno tres o cuatro veces al día, que almuerzo poco pero tomo medias tardes bien calóricas, que ceno temprano pero antes de ir a la cama ya he comido cualquier tentempié.
Y también me acostumbré a darle un velo de glamour a ser flaca, aceptando que hago dieta para estar así (solo que no digo que es para ganar peso), sugiriendo que me gustaría quitarme algún rollito de "no se donde" (tampoco miento del todo aquí porque siempre hay un centímetro de mas en la cintura o en la cadera para tener la figura de las modelos), que la ropa me queda holgada porque no tengo mas ese kilito que no me gusta (ese es el tipo de ropa con el que me siento cómoda), que hago mucho ejercicio para mantenerme así (cuando en realidad éste no modifica casi en nada mi peso en la báscula)...
Y también me acostumbré a darle un velo de glamour a ser flaca, aceptando que hago dieta para estar así (solo que no digo que es para ganar peso), sugiriendo que me gustaría quitarme algún rollito de "no se donde" (tampoco miento del todo aquí porque siempre hay un centímetro de mas en la cintura o en la cadera para tener la figura de las modelos), que la ropa me queda holgada porque no tengo mas ese kilito que no me gusta (ese es el tipo de ropa con el que me siento cómoda), que hago mucho ejercicio para mantenerme así (cuando en realidad éste no modifica casi en nada mi peso en la báscula)...
De esta forma he pasado por la vida sin estar dando excusas por ser flaca, sin hacer sentir a nadie culpable por estar pasado de peso y sin sentirme yo culpable por no sacrificarme para tener un peso al que siempre quise agregarle unos 4 o 5 kilos mas...
lunes, 16 de marzo de 2015
Hombres "santos" de hoy...Living la vida loca
Cómo hace alguien para parecerle a todos un hombre religioso y santo cuando en su hogar es un maltratador y en su vida personal es un seductor engañador? Simple: así como se pueden vivir dos vidas diferentes cuando se es infiel, también se pueden vivir dos o mas vidas actuando ante cada grupo de forma tal que agrade a cada uno de ellos.
Vivir la vida de forma convencional tiene su precio en sacrificio, rutina y cotidianidad.
Cuando se empieza a añorar otro estilo de vida, mas lleno de brillo y glamour y de reconocimiento social por habilidades artísticas, financieras, deportivas, amatorias, etc, -que no se tienen- también se inicia una ansiedad para poseer a cualquier precio lo que poseen otros, aun a fuerza de engaños y ocultamientos.
Cuando se empieza a añorar otro estilo de vida, mas lleno de brillo y glamour y de reconocimiento social por habilidades artísticas, financieras, deportivas, amatorias, etc, -que no se tienen- también se inicia una ansiedad para poseer a cualquier precio lo que poseen otros, aun a fuerza de engaños y ocultamientos.
El desprecio y la humillación se reservan para ese reducido grupo con el que convive, con el que se muestra tal cual es y al cual está atado por la comodidad y la apariencia que puede proyectar a otros mientras vive con ellos.
Una vida de opulencia y prosperidad, de gastos y libertinaje se proyecta
Una vida de opulencia y prosperidad, de gastos y libertinaje se proyecta
para atrapar a la nueva presa y empezar a vivir la vida de ella.
Ahora no hay espacio, tiempo ni presupuesto para la pareja, los hijos, hermanos y padres y se vive una puesta en escena que exige una gran dosis de atención y esfuerzo físico, emocional y mental.
Ahora no hay espacio, tiempo ni presupuesto para la pareja, los hijos, hermanos y padres y se vive una puesta en escena que exige una gran dosis de atención y esfuerzo físico, emocional y mental.
Y la vida propia, la que está formada por los sentimientos e instintos mas íntimos, donde se deja?
Que piensa ese alguien mientras embauca a esas otras personas que lo ven culto, religioso y bien educado? También se burla de ellas mientras se aprovecha? O se siente rabioso consigo mismo porque no construyó algo sólido para brindarle a esos que engaña y entonces se desquita con quienes le han acompañado siempre y han sido testigos de toda una vida de despilfarro, de apariencias y de sólo "vivir el ahora"?
Este hombre "santo" reza todo lo que parece y siente que Dios, los ángeles y los santos lo protegen mientras vive sus otras vidas?
O realmente cree que es satisfactorio ser un miserable con unos y un encantador con otros aunque al final dañe a los unos y a los otros?
O realmente cree que es satisfactorio ser un miserable con unos y un encantador con otros aunque al final dañe a los unos y a los otros?
Vivir a mil sin consideraciones, orar y no obrar conforme a las leyes de Dios, ser luz afuera y oscuridad adentro, aparentar mucho y tener las manos vacías... no importa si, como dice la canción, se está viviendo la vida loca!
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