lunes, 28 de mayo de 2018

LUCES FLOTANTES...

Imagen tomada de Pinterest
De los mejores recuerdos que conservo recién llegada a mi nuevo hogar son las luciérnagas! 

Qué alegría descubrir esas pequeñas luces que flotaban en la oscuridad de un patio todavía desconocido para mi, después de mucho tiempo sin verlas.

Recuerdo que me quedaba extasiada durante largos momentos en la ventana que da a un gran patio sin luz y lleno de árboles, sólo para admirar, contar y seguir el vuelo de esas diminutas estrella fugaces que incluso, a veces, osaban llegar hasta dentro de la casa.


Me hicieron sentir otra vez en mi niñez. Cerca a esas personas queridas que ya no están conmigo. Me hicieron recordar las noches frescas y oscuras en el pueblo donde pasé mis primeros años de vida: los momentos reunidos con amigos y familiares sentados en los sardineles o alrededor de una lámpara encendida contando historias o jugando en la calle vacía de carros y de personas que no fueran del vecindario.

La luna iluminaba tímidamente y las estrellas asomadas en un cielo libre de nubes la mayor parte del tiempo. El olor dulce de los heliotropos y los sonidos apagados de conversaciones y risas, de noticias y música en la radio. Y un brillo de luciérnagas por aquí y otro por allá.


De Grave of fireflies

Ya en la ciudad, siempre iluminada, las luciérnagas no se ven mucho y se fueron desdibujando en mi memoria junto con los sonidos y olores de aquella época. Por eso, la alegría al volver a verlas...

Por eso la agradable sensación de que la vida siempre te traerá oportunidades para recordar los buenos momentos!

Ahora miro las luciérnagas con un interés distinto: me fijo en escritos, canciones, juegos, fotos o videos que las muestren. Porque cada vez las veo menos en mi patio y me alegra encontrarlas en cualquier otra parte. 

Sus destellos de luz me llenan de admiración y me fascinan. Y me embarga la sensación y la seguridad de que aún en los rincones mas inesperados podemos hallar luz...

Imagen tomada de Pinterest

viernes, 18 de mayo de 2018

Sucio!

Ese que siempre se ha asociado al poco valor que tienen las cosas, los lugares y las personas. ¿Qué dice la suciedad de ti? ...o de los otros?

La suciedad en los lugares implica, además de desaseo, poco interés para mantener una presentación limpia e impecable a los ojos de quienes miran.  Las paredes sucias hablan de muchas manos tocándolas repetidamente sin cuidado, de humedades que no se secan una vez ocurren, de acumulación de polvo, telarañas y mohos a través de los días y los años, pero sobre todo de la dejadez o la incapacidad para limpiar.

Y es que la vista y el olfato se van acostumbrando al sucio y éste pasa a ser una parte del decorado que ya no te impresiona y por lo tanto te pasa desapercibido. Los ojos ya no lo miran como una diferencia sino como algo inherente al sitio.

La suciedad en las personas nos ubica por lo general ante alguien que no está interesado en proyectar una imagen agradable, pulcra y de valor. Una persona puede ser sucia de muchas formas: falta de higiene corporal ligada a olores desagradables, mala presentación personal ligada desgreño en los cabellos, las manos y sus uñas, los pies y la ropa, y hasta una pobre respuesta a los parámetros para mantener un mínimo de decoro en cuanto a desechos corporales...

Suciedad no es lo mismo que desorden ni desorganización. Se puede ser desordenado y desorganizado sin ser sucio. Igual se puede ser sucio  aunque ordenado y organizado.

Hay algún aspecto positivo en el hecho de encontrar una casa sucia? Puede ser...

Tal vez signifique un número grande de miembros de la familia que entran y salen y juegan dentro de ella. Tal vez signifique que la prioridad no es mantener una casa prístina sino una familia unida. O que es mejor invertir el tiempo del aseo en actividades recreativas junto a otros miembros de la casa. O que hay un exceso de trabajo que hace difícil dedicar un tiempo específico a las labores de aseo, en procura de una estabilidad o una mejora económica. Tal vez...

En cualquiera de los caso anteriores, aún en los no contemplados aquí, una casa sucia trasmite un mensaje poco amable acerca del trato que se de a las "cosas" que son parte de nuestro entorno, las que usamos día a día y que constituyen los pilares sobre los que construimos nuestra imagen.



miércoles, 25 de abril de 2018

Las dos caras...

...de la luna, del sol, de la moneda, del espejo o de nosotros mismos. Todo lo que conocemos tiene dos caras.

Somos una rara mezcla de bien y de mal.

Es inútil tratar de ignorar que en cada uno de nosotros hay un fuego abrasador que tratamos siempre de mantener a raya, conviviendo con los ríos de agua cristalina que nos aportan el sentido común, la espiritualidad y la bondad interior.

El equilibrio que permite que las necesidades dañinas se mantengan controladas no es perfecto y por eso encontramos casos que nos asombran, cuando pretendemos ver siempre el lado bueno o malo de las personas y como un flash vislumbramos algo que nos confunde

Para la muestra, un botón: dos personas a las que considero "buenas":
- Una señora elegante, muy adinerada, gentil, bien educada, que ante los problemas toma decisiones acertadas, decide matar a la gata y sus gatitos recién nacidos que se suben a su tejado y hacen ruido por las noches...
- Una joven pro-activa, servicial, muy devota de la virgen y siempre haciendo buenos obras, decide apoyar las acciones irresponsables y disolutas de alguien que con ellas maltrata a sus mas allegados...

No hay escrúpulos ante la "necesidad" de acabar con la incomodidad, en el primer caso. No hay tampoco escrúpulos para tolerar conductas dañinas mientras "no sean las mías", en el segundo caso.

Y así, a medida que nos pasan los años vamos ganando experiencia sobre la dificultad del hombre para mantener a raya esa oscura fuerza que tiende a aflorar cuando es mas fácil tomar una decisión rápida y mas difícil sentir culpa. 

Las personas que encuentran difícil sentir culpa, generalmente la pasan bien o, por lo menos, mucho mejor que las demás. Porque sus decisiones pueden ser tajantes, ya sean buenas o malas, sin que representen molestias.

Sin embargo no se puede desconocer que en todo momento cada persona está peleando con sus propios "demonios" y que esas batallas interiores son las que nos hacen fuertes y flexibles al mismo tiempo.

Reconocer que esa dualidad siempre va a estar presente nos ayudará a tener mas control sobre todas las opciones posibles para elegir la que mas se ajuste a los principios y valores que queremos fortalecer. 

Y también nos permitirá estar mas abiertos a las acciones "desacertadas" (según nosotros) que toman otros, -cuando los hemos rodeado de una halo de bondad o rectitud total- sin que esto implique eliminarlas de la lista de amigos.







viernes, 20 de abril de 2018

UNA FECHA ESPECIAL...


Hoy me he puesto a pensar en mis cumpleaños.

La fecha que se repite cada año y que te recuerda que has avanzado otro trecho más de ese camino que todos andamos.

Aún sabiendo que es un día como cualquier otro, las  personas a mi alrededor se encargan de recordarme que soy alguien querido e importante para ellas.

Y es que durante el resto del año no hay tiempo para eso!

Con detalles simples y palabras llenas de aliento, con pequeños y grandes gestos se muestran prestos a dejar una parte de sí mismos como un regalo para mi.

Conocidos, amigos, familiares cercanos y lejanos se acercan  para expresarme de diferentes formas su cariño y demostrarme una vez más que estoy presente en sus vidas. Qué gran sensación!

Definitivamente me encanta cumplir años!



martes, 19 de diciembre de 2017

Esa inquietante sensación de que hay cosas llegando tarde a tu vida...

...O de que tu estás llegando tarde a ellas!

Esa impresión de que no es el lugar o la hora precisos para abrazar aquello que creemos merecer y que por fin tenemos a nuestra disposición...

Esa sensación que viene acompañada de la necesidad de elegir entre dos únicas opciones: dejarlo pasar para estar a tono con el momento presente o tomarlo y manejarlo para acomodarlo a tu ahora...

Hay valientes que no aceptan un "demasiado tarde para eso" y en vez de resentir la situación hacen lo necesario para estar ahí. Tarde pero presentes. Degustando los últimos mordiscos o lo que han dejado otros. Pero ahí. Haciéndolos parte de su historia aunque el papel protagónico no lo hayan tenido ellos.

Nunca apartados de las experiencias. Nunca rechazando lo que llegó rezagado. Viviendo momentos felices con lo que ahora se obtuvo...

Yo estoy a favor de ellos. De los que tienen la valentía de aceptar las cosas aun cuando lleguen tarde. Aun cuando para otros no sea "el momento". Aun cuando para otros "haya pasado su tiempo".

Qué grato debe ser llegar a viejos y conocer el sabor y color de esos anhelos, a veces desapercibidos, que  una vez tuvimos y que se volvieron tangibles cuando ya casi los habíamos olvidado!





viernes, 8 de diciembre de 2017

Figuras desdibujadas


Leyendo el artículo de Carrie Speaking en Medium "What grannies don't tell", empiezo a pensar sobre cuánto  la desigualdad de género ha logrado desdibujar el papel de las mujeres en las familias, con esa idea universal de que las abuelas, bisabuelas y demás mujeres que las precedieron son aquellas viejitas siempre bien sentadas tejiendo o en la cocina preparando manjares para sus descendientes, con vestidos acartonados y de otra época, recatadas, discretas, fuentes de sabiduría, etc.

Es cómodo imaginarlas así porque nos evita el trabajo de ahondar en lo que realmente fueron como mujeres, y no solo como las abnegadas esposas, madres y mantenedoras de casa -papeles éstos que la sociedad les asignó.

Por haber sido hija de unos padres añosos, la única abuela que "conocí" murió cuando yo tenía 2 o 3 años. Lo que significa que realmente no conocí a ninguna de ellas.

Hace unos años empecé el árbol genealógico de mi familia. Y, oh sorpresa! Era muy poco lo que otros miembros de la familia sabían acerca ellas, mis abuelas: de sus sueños, dificultades, gustos, encantos... de sus vidas. Nadie recuerda nada, sólo que fueron las madres de nuestros padres, eternas amas de casa, eternas viejitas tiernas.

Incluso yo, cuando pienso en esa abuela que me vio nacer, la imagino como una señora mayor que seguramente me sentaba en sus piernas y me consentía. Pero recuerdo la carta que le escribió a mi mamá un mes antes de morir (tal vez por eso nunca mi madre de deshizo de ella) en la que expresaba sus preocupaciones y entonces lo que intuyo es a una madre pendiente de sus hijos, que viaja constantemente repartiendo su tiempo entre cada uno de ellos.

Ya no hay nadie que me diga cuáles eran las cosas que le gustaban o preocupaba, si reía a menudo, si amó a su esposo con pasión o con frialdad, si tenía hobbies, si era sumisa o altiva, gentil o malhablada... Los aspectos de su personalidad y su devenir diario se han perdido.

Las únicas pistas sobre algunos aspectos de su vida las aportó mi padre quien siempre se mostró respetuoso, admirado y conmovido por la forma segura, sencilla, justa y fuerte como ella, su suegra, vivió.


Por eso me pareció tan interesante ese artículo. Porque puso en primer plano la poca relevancia que han tenido las mujeres, sobre todo mayores, a través de los años.

Pudieron ser aguerridas, fuertes, valientes, emprendedoras para luchar por sus hijos cuando sus maridos faltaron o cuando lidiaron con enfermedades graves, o cuando sufrieron pérdidas financieras y otro tipos de dificultades... Pero todo eso pasó desapercibido porque nadie dio valor a su gestión: sólo eran mujeres. Porque no valía la pena contar sus historias completas a los hijos y nietos ya que su responsabilidad como mujeres era sólo procrear y cuidar del hogar.

Tampoco se le dio valor a sus sentimientos y emociones, ni a sus estilos de vida. Siempre ha habido mujeres odiosas y queridas, fuertes y débiles, recatadas y desvergonzadas, discretas e imprudentes, alegres y quejumbrosas, etc, pero los adjetivos para describir a nuestras antepasadas brillan por su ausencia. Ellas sólo fueron abuelas. 

En esta época en que muchas mujeres deciden posponer la maternidad o, incluso, descartarla, muchas otras se casan cada vez mas jóvenes. Sea cual sea su decisión, la preponderancia que se le da a nuevos estilos de vidas que giran alrededor del cuidado personal,  la buena salud y la apariencia de juventud así como la independencia económica de la mayoría de ellas, nos permite ver estructuras familiares que incluyen abuelas y bisabuelas, aún jóvenes, desempeñando un papel menos "familiar" y con mayor participación en actividades sociales y económicas.

Significa que hay una generación de adolescentes y adultos jóvenes que conocen, tratan o conviven con sus abuelas. Este es el momento apropiado para estrechar las relaciones entre ellos y promover la recolección de datos e historias de sus vidas ya que en poco tiempo no estarán mas.

Y así, aprenderemos a ver a estas mujeres que conocimos siendo ya adultas mayores o ancianas, como personas valiosas, llenas de vivencias y experiencias de todo tipo que merecen ser recordadas por lo que fueron e hicieron y no solamente por el papel de "viejita feliz y sabia" que la sociedad, por comodidad, les ha otorgado.






viernes, 3 de noviembre de 2017

¿Por qué tanto empeño en olvidar?


"Hay quienes olvidan sin decir adiós y quienes dicen adiós sin olvidar". Ni sé a quien pertenece la frase pero me hizo pensar en lo que significa olvido y en cómo manejarlo para salir airoso a pesar de los recuerdos del pasado con todos sus ingredientes agradables y desagradables.

¿Por qué a veces tenemos ese afán de olvidar todo y a todos?

¿Acaso los buenos momentos vividos no refuerzan nuestra sensación de pertenencia y de que fuimos amados?

¿Acaso no se puede recordar con cariño a las personas y situaciones que una vez nos hicieron sentir alegría y felicidad sólo porque ya no se tienen mas o porque están asociados a tortuosos rompimientos?

¿Acaso no debemos dejar que la mente y el corazón se encarguen de organizar, catalogar y elegir qué se queda y qué se va?

¿Acaso hacer un gran esfuerzo para olvidar no es la mejor manera de recordar?

Una actitud desligada del ansia de olvidar hace que se disfrute plenamente el diario vivir y que poco a poco se vayan desplazando las cosas del pasado a ese lugar al que sólo se accede cuando un estímulo visual, olfativo, táctil o auditivo lo dispara. Y ahí nos damos cuenta que ya no se recuerda a diario...

Entonces, ¿por qué tanto empeño en olvidar?
Deja que el tiempo pase y ya veremos lo que trae... El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez
Tal vez sea mejor limpiar la casa emocional de rencores y resentimientos y liberar el corazón de enojos y tristezas para mirar con objetividad y gratitud todo lo bueno que se tuvo y empezar a abrirnos a nuevas experiencias que den paso a nuevos recuerdos...