viernes, 3 de noviembre de 2017

¿Por qué tanto empeño en olvidar?


"Hay quienes olvidan sin decir adiós y quienes dicen adiós sin olvidar". Ni sé a quien pertenece la frase pero me hizo pensar en lo que significa olvido y en cómo manejarlo para salir airoso a pesar de los recuerdos del pasado con todos sus ingredientes agradables y desagradables.

¿Por qué a veces tenemos ese afán de olvidar todo y a todos?

¿Acaso los buenos momentos vividos no refuerzan nuestra sensación de pertenencia y de que fuimos amados?

¿Acaso no se puede recordar con cariño a las personas y situaciones que una vez nos hicieron sentir alegría y felicidad sólo porque ya no se tienen mas o porque están asociados a tortuosos rompimientos?

¿Acaso no debemos dejar que la mente y el corazón se encarguen de organizar, catalogar y elegir qué se queda y qué se va?

¿Acaso hacer un gran esfuerzo para olvidar no es la mejor manera de recordar?

Una actitud desligada del ansia de olvidar hace que se disfrute plenamente el diario vivir y que poco a poco se vayan desplazando las cosas del pasado a ese lugar al que sólo se accede cuando un estímulo visual, olfativo, táctil o auditivo lo dispara. Y ahí nos damos cuenta que ya no se recuerda a diario...

Entonces, ¿por qué tanto empeño en olvidar?
Deja que el tiempo pase y ya veremos lo que trae... El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez
Tal vez sea mejor limpiar la casa emocional de rencores y resentimientos y liberar el corazón de enojos y tristezas para mirar con objetividad y gratitud todo lo bueno que se tuvo y empezar a abrirnos a nuevas experiencias que den paso a nuevos recuerdos...







miércoles, 11 de octubre de 2017

Cómo dejar morir amistades en la actualidad...

Lo que todos sabemos y no queremos reconocer...

No es exageración: aún las uniones mas fuertes pierden cohesión con el tiempo y otros factores. Igual ocurre con la amistad. Entonces nos preguntamos ¿Cuáles son las fórmulas infalibles para dejar morir una amistad? Veamos:

1. Falta de presencia física

La falta prolongada de encuentros -así sean rápidos, de conversaciones -así sólo sean telefónicas y la pereza para ir a visitar al otro en sus fechas importantes con la engañosa creencia de que todos los gestos deben ser alternados o recíprocos.

2. Distancia + Falta de presencia virtual

En esta época en que la tecnología ocupa un espacio muy vasto de nuestro tiempo, estar desconectado digitalmente es como cerrar una puerta que propicia el intercambio de información, de saludos y de parabienes.

Cuando alguien, ya sea por cansacio, ocupaciones, enfermedad, falta de motivación, inseguridad, etc., no facilita los encuentros físicos su presencia digital logra posicionarlo como parte de la vida de otras personas.

A pesar de la frialdad implícita en la mayoría de relaciones virtuales, no se puede desconocer el grado de penetración que tiene la tecnología para mantener el contacto con gente a nuestro alrededor. Tampoco se puede desconocer que aunque muchas de estas relaciones virtuales carecen del acercamiento físico, cuando son permanentes también sirven para estrechar lazos y aumentar la sensación de cercanía.

Pero cuando además de la ausencia física la presencia en las redes de intercambio social no existe, la huella de la amistad se va desdibujando en la mente de las personas, a tal punto que sólo sobreviven las expresiones de cortesía sin profundidad y sin intercambio de experiencias y emociones.

Tener el tiempo totalmente copado entre las obligaciones de trabajo y el círculo familiar inmediato sin permitirse salir al encuentro de los viejos amigos o establecer contacto con ellos a través de la tecnología, también es una forma de dejar morir poco a poco una amistad. De abandono. De falta de interés. Muy lentamente y casi sin notarlo nadie...

3. Orgullo + Resentimiento

Y que hay del orgullo? Esta es una de las principales causas para desdibujar amistades. La que se interpone cuando asalta la primera duda: ¿Por qué no me llama o me busca? Por qué siempre tengo que ser yo quien cede? Y de ahí al resentimiento solo hay un paso. Un triste paso que va distanciando a los amigos mientras esperamos que sea el otro el que primero se aproxime. Un paso que abre un abismo cada vez  mas ancho y profundo que al final cuesta mucho salvar. Sobre todo si ambas partes son igual de obstinadas. 

4. Cambio de estilo de vida + Nuevos intereses

Y ni hablar de esa voz interior que te dice que ahora que ese amigo posee mejores cosas en su vida también preferirá a otras personas a su alrededor, mas glamorosas o de mejor linaje con quienes compartir todas la maravillosas cosas que antes no tenía. Ya no es el caso "cuando estás en la mala los amigos te abandonan" sino al contrario: cuando estás en la buena los viejos amigos no son suficientemente buenos.

Algunos dirán que si se enfrió por este motivo la amistad es que nunca fue verdadera.  Yo prefiero pensar que al cambiar los intereses y nosotros con ellos, algunas cosas dejan de encajar en tu nuevo estilo de vida: se sigue apreciando al amigo pero ahora no es indispensable tenerlo cerca todo el tiempo.

Si de verdad la amistad es importante es nuestra responsabilidad mantenerla siempre activa y fresca. El alejamiento y el olvido sólo llegan cuando se lo permitimos. Y sentirnos "seguros" de una amistad no impide que ese olvido llegue.

Sólo si le dedicamos tiempo en el pensamiento y en la agenda a nuestros amigos, al olvido se le dificultará llegar, instalarse y robarse la alegría de sabernos parte importante de la vida de aquellas personas que un día, por cercanía o por afinidad, elegimos como pares...





viernes, 29 de septiembre de 2017

La venganza y otros propósitos en la vida

Viendo la película "Remember" (Persiguiendo Recuerdos) protagonizada por Christopher Plummer comprendo que tener siempre un propósito es lo que nos hace vivir más plenamente. La excelente interpretación de un anciano en  sus días de soledad, quien con la mente casi perdida, ocupa su tiempo en cumplir su propósito de venganza aún a pesar de su incipiente demencia, es la confirmación de que una mente centrada en un propósito o en una pasión utilizará éstas como combustible para que el cuerpo, aunque débil y a punto de desfallecer, encuentre fuerza y energía para llevar a cabo su tarea.

Claro que la venganza es uno de los motores que con mas fuerza impulsa a la acción! Pero, aún no siendo ella la motivación, tener un objetivo definido te hace centrar en su consecución y te permite seguir un camino sin importar si aprovechas o no todos los aprendizajes, las vivencias, los ratos amenos, los tropiezos y los cambios que surjan durante la marcha. Y sin importar también que tan preparado estás física, mental y emocionalmente.

Por eso, propósitos y pasiones son importantes durante todo el tiempo que vivimos. Cuales sean éstos no garantizan un mejor o peor desempeño. Porque los propósitos irán cambiando en la medida que vamos acumulando experiencias y años vividos. Pero el impulso que dan será el mismo.

Algunas veces, a todos nos ha pasado, las pasiones nos asaltan y nos dejamos consumir por ellas. Invertimos en ellas gran parte de nuestro tiempo, de nuestras ganancias y de nuestro entusiasmo. No permitimos que el sentido común y la serenidad nos aconsejen y nos prevengan de malgastar estos tres recursos tan preciados. Al final, si nos dejan alegría, satisfacción y lecciones positivas habrá valido la pena.

De nosotros depende acoger propósitos que nos hagan personas mas alegres y empáticas, mas participativas con otros y mas felices con nosotros mismos.





martes, 4 de julio de 2017

Flores en rama




Me gusta ver las flores en sus ramas. Emanan belleza, delicadeza y altivez. Hacen que el entorno se vuelva suave y exquisito, vibrante y alegre.


Un jarrón con flores en agua ilumina cualquier habitación aportándole colorido y un toque de la frescura de la naturaleza. Se mantienen hidratadas y lucen su esplendor durante varios días.



En cambio las flores que hacen parte de esos hermosos arreglos, muy elaborados, que adornan mesas, columnas y paredes... esas no me gustan.



Por muy lindas que se vean, me recuerdan la vida que se toma en plena juventud para dejar pierdan su lozanía, brillo y aroma con el paso de las horas y mueran lentamente de sed.



No, esas flores no me gustan así: condenadas a un efímero debut para decorar por unas pocas horas un evento. Como si la danza de la vida y el color se tornara en la danza de lo mustio y triste.



Muchos dirán que las flores caen de los árboles cuando ya no pueden alimentarse mas y mueren. Pero ésto pasa como parte de su ciclo vital así como el hombre que espera en su ancianidad el momento de irse para siempre; no como en un accidente donde la vida es arrancada bruscamente.



Me gustan las flores que están unidas a su rama, a su árbol. No las que se cortan para ser lucidas uno o dos días y luego tiradas a la basura. Aunque hacerlo así sea la forma de traer brevemente un poco de la belleza de la naturaleza a nuestro entorno.


jueves, 8 de diciembre de 2016

Reconocer el mérito sin juzgar el estilo de vida... Se puede?

Por estos días en que las noticias sobre suicidios y muertes accidentales de gente de la farándula se han vuelto tan seguidas, empiezo a recapitular todo lo que en su momento se ha comentado sobre la muerte de muchos músicos famosos. Esos que guardamos cerquita al corazón por que con sus letras y voces nos han hecho sentir que somos parte de algo que otros han vivido, que no estamos solos y que hay una canción adecuada para cada situación, la cual parece que hubiera sido escrita expresamente para cada uno.

Y acepto que cada persona puede ser hermosa, diferente y valiosa a su manera.

Lograr aceptación siendo diferentes sólo es posible cuando estas diferencias están ligadas a una personalidad fuerte y a una férrea voluntad para mostrar al mundo que también usando el camino más difícil, ese que no va en el sentido de la corriente, se puede construir un perfil digno de ser valorado, admirado y, ¿por qué no? seguido.

Las condiciones para que esto suceda no están claras para todos: sólo para aquellos que piensan diferente de forma tal que su genialidad puede hacernos vivir otros sueños opacando "la diferencia".

Son los genios de la música y de la composición que nos hacen sentir que está permitido ser estrambótico, raro, loco y cursi a pesar de las normas y añorar el éxito que tienen ellos para trasmitir ideas novedosas y brillantes siendo parte de la multitud "de bien".

Porque aunque sea de forma imperceptible la música que escuchamos, al igual que los libros que leemos, las películas, series y documentales que vemos, las pinturas, esculturas y obras de teatro que admiramos, van dejando una huella permanente en lo que somos.

Así que estos genios, con su peculiar forma de proyectarse, se vuelven referentes importantes para aceptar que la belleza, lo extraño y la capacidad de pensar diferente son rasgos de la personalidad que pueden ser cultivados y mostrados sin tapujos.

Son los mismos que nos hacen abrazar la genialidad y su rareza para vivirla a través de ellos sin ponernos en evidencia. Los que nos hacen pensar que todos los convencionalismos del mundo no pueden apagar por entero las explosiones de individualismo inherentes al talento.

Esos que nos hacen soñar, reír, pensar, conmovernos y re-inventarnos a través de sus palabras, melodías y percepciones, teniendo como únicos instrumentos letras y melodías, en escritos y canciones. Los que nos acercan y nos incluyen en mundos y sensaciones que no están al alcance de nuestras manos. Los que logran hacernos sentir amor cuando no tenemos pareja, nostalgia aún siendo jóvenes y sin marcas del pasado, tristeza cuando en realidad no hemos experimentado una ruptura o una pérdida trascendental, alegría cuando las cosas no van del todo bien... los que logran hacernos sentir bien aunque no estemos bien.

Son también los mismos que, en su mayoría, se desvían del camino trazado para explorar nuevas sensaciones, nuevos rumbos y nuevas relaciones que les hacen perder el control sobre sus vidas. Porque tienen el poder, los medios y, sobre todo, gente a su alrededor dispuesta a complacer lo que su mente deslumbrada pide...

Esto es lo que los ubica en el mismo nivel del resto de humanos, así sus dones y su genialidad los haya apartado poco a poco de pisar el suelo rutinario y aburrido de las normas sociales.

Ídolos, excelentes en sus habilidades artísticas pero que como personas extravían su rumbo, se tornan frágiles y persiguen de forma permanente satisfacer necesidades que no tienen otros.

Se vuelven íconos culturales, preciosos y raros, siempre tambaleando en un precario equilibrio para mantener la cordura dentro de toda la locura que supone ser admirado y hasta venerado por muchos, ser complacido en todos los deseos y volverse casi "un Dios" ante fanáticos dispuestos a todo por tocar un poquito de esa gloria.

Si decidimos juzgarlos desde nuestra posición de hombres y mujeres de bien, apegados al libreto que nos impone la educación y los buenos modales, se verán anormales, dignos de condena, incapaces de vivir en sociedad de forma decente, siempre frágiles ante el pecado y la auto-satisfacción.

¿Pueden ser juzgados estos seres con dones excepcionales sin invadir su intimidad y violentar ese libre albedrío que es un derecho para todos?

Cada vez que un ídolo cae hay dos bandos: los que reconocen su importancia en nuestras vidas haciéndonos sentir libres y especiales y los que sólo reconocen todo lo malo que como personas hicieron. Los primeros ven, por encima de todo, la belleza y el sentimiento hermoso que despertaron en cada uno y los segundos ven conductas disruptivas y el peligro de que éstas sean imitadas y seguidas por sus admiradores. Los que se conduelen de sus caídas y los que siempre los apuntan con un dedo acusador, como si ellos mismos estuvieran libres de pecado y por encima del bien y del mal.

A pesar de todo cuando una estrella de éstas cae es como si se apagara una luz, además de una voz o de una imagen, como si un vacío quedara en nuestras vidas, como si una parte importante de nuestro ser quedara huérfana.

Entonces esa persona que vibró con su arte y fue sensible a su embrujo, experimentará una especie de duelo ante su partida. Aunque no sea un familiar, ni un amigo, ni siquiera un conocido. Porque es una pieza irreemplazable de nuestra esencia que ahora ya no está al alcance de la mano.

Para mi, por sobre todas las cosas negativas de cada uno de ellos, es sanador reconocer el privilegio de haber contado con sus canciones y su arte los cuales me acompañarán todo el tiempo, ocupando un gran espacio en esa banda sonora que ha enriquecido la película de mi vida a través de los años.

Gracias  Freddy Mercury,  Kurt Cobain, Michael Jackson, Amy Winehouse, Whitney Houston, Joe Arroyo, Gustavo Cerati, Joe Cocker,  Prince, David Bowie y todos los demás que harían muy larga esta lista: sus canciones siempre sonarán en mis playlists y en mi corazón.

Gracias a  todos esos músicos maravillosos que me han acompañado en cada etapa de mi vida. No importa si sus vidas personales han estado llenas de conflictos y rumbos perdidos. Gracias.


"Afligirse por la muerte de quien nos alegró la vida es un rasgo de los seres humanos. No se sienta orgulloso si no es capaz de hacerlo" @fabianvuelvasg

domingo, 13 de noviembre de 2016

Tienen color los escritos?

Es el artículo gris y sombrío cuando escribes estando triste o desesperado? Es brillante cuando estás alegre? O pesado y grosero cuando estás rabioso? Un poco atrevido cuando te sientes sensual? O positivo cuando te sientes querido? Acaso negativo cuando te sientes abandonado..?

Hasta qué punto el estado de ánimo influye en el color de tu escrito?

Por alguna razón, siempre que escribimos sobre cualquier tópico las emociones se cuelan sigilosamente en el artículo. Y aunque tratemos de dejarlas fuera ellas encuentran siempre la forma de aportarle cierto color a lo que estamos diciendo.

En la vida diaria solemos dejar que sean nuestras emociones las que dirijan el diálogo: Presentamos nuestra interpretación de los acontecimientos con las expresiones que nos dicta el estado de ánimo. Así charlamos con alegría, desánimo, pasión, tristeza o rabia y todos los que escuchan además de recibir la información que trasmitimos también captan el ánimo que tenemos.

Es por eso que todos los que se cruzan en nuestro camino "sospechan" que estamos enamorados, decepcionados, serenos, entusiasmados o enojados aunque el tema que se trate sea neutro.

Pero que pasa cuando escribimos? A menudo en soledad y con la mente desprovista de distracciones procuramos expresar en un escrito toda la información pertinente al tema elegido de forma interesante, clara, concisa y seria. Pero aún así la presentación del tema va siendo adobada por la emoción que nos embarga en el momento. En la elección de las palabras, en la forma de entrelazar las ideas, en el énfasis que hacemos sobre frases que traslucen un sentimiento.

Es ésto válido para las grandes obras literarias o sólo para blogs y temas de actualidad?

Y si siempre esto pasa cuando escribes: debes escribir, dejar pasar un tiempo, revisar y corregir  para evitarlo? O es mejor publicar una vez terminas el artículo y no dar tiempo a que el tema pase de actualidad? Es mejor ser frío y totalmente neutro en el escrito o aceptar poner un "poco de ti" como tu sello personal?

Algunas veces la emoción que se respira en el escrito es fácilmente captada por el lector y si choca con la emoción que él en ese momento está experimentando se produce un rechazo instintivo del artículo. Otras veces, la lectura funciona como un bálsamo que equilibra la balanza y restablece la armonía. Es entonces cuando el artículo es aceptado, compartido y comentado. Porque a través de su hilo subjetivo despertó empatía y generó una respuesta positiva.

Hace poco leí que algunas personas escriben acerca de cualquier tópico con una visión limitada por las emociones que son permanentes en su quehacer diario. Que si es una persona insegura siempre escribirá sobre miedos y temores, que si es grosera siempre tratará mal, que si es compasiva siempre escribirá con dulzura, y así... Acaso estas emociones permanecen de forma constante en cada uno, invariables? yo prefiero creer que es la emoción del momento la que se cuela en el escrito y no la forma de ser constante.

Cualquiera que sea el color del escrito y su intensidad siempre encontrará aceptación y rechazos y éstos últimos no deben ser un motivo para dejar de hacerlo. Siempre que tengamos algo que escribir: manos a la obra!




sábado, 1 de octubre de 2016

IMÁGENES...

"Fotografiar es convertir en recuerdos historias a las que muy pocos prestan atención" 
Que frase mas acertada. Ni siquiera recuerdo donde la leí. Pero cuan expresiva es. Otorga a la fotografía la capacidad para hacernos regresar en el tiempo y  formar nuevamente parte de ese instante de la historia que, de otra manera, se perdería.

La fotografía es el uso de la cámara para capturar lugares, rostros, objetos, etc. Mas que eso, fotografiar es congelar un momento, una emoción, un gozo, un "mood", un deseo, un sueño. Fotografiar es congelar un instante de la vida en un disparo.

Cada foto que tomo cuenta algo de mi y de mi estado de ánimo . Por eso la variedad de fotos. Porque los estados de ánimo son muchos y cada uno puede ser captado a través del lente. Mis tomas solo recogen instantes íntimos. No las quiero mejores de lo que son porque son ellas las que me van a devolver a ese lugar específico y momento exacto de la vida que ya pasó, haciéndome sentir lo mismo que sentí al tomarlas; a ese momento que siempre tendré mientras la fotografía exista.

Es como si, ante la foto, pudiera volver a amar y casi tocar  esas pequeñas cosas, cuando ya no están. Acaso no hay mejor cura para la mala memoria que una buena fotografía?

No me gusta usar filtros ni muchas herramientas para modificar y hacer mas bella la imagen . Solo un recorte aquí y otro allá para enmarcarla. Creo que las imágenes, sean retratos o paisajes, demasiado perfectas nos alejan de la realidad y su crudeza. Otra cosa es la fotografía publicitaria en la que aprecio mucho la manera de presentar rostros y sitios de ensueño. Ese sí es trabajo para el fotógrafo profesional: hacer de una toma común algo casi perfecto!

Considero que una cámara de excelente calidad puede hacer mas fácil la captura de ese instante pero no cambiará la esencia de lo que mi mente quiere guardar.  Por eso, no busco una cámara profesional carísima ni un software para componer la imagen. Por eso, aunque me parecen lindas las imágenes perfectas, las mías las prefiero con mínimos retoques.

En la actualidad es muy fácil y apetecido tomar fotos de todo y de todos: parece que ya no participamos completamente de los acontecimientos porque una parte nuestra está pendiente de registrar lo que esta pasando para compartirlo enseguida. Aunque a muchas personas esto les resulta un poco abrumador, a mi me parece casi fantástico que se pueda plasmar con tanta facilidad lo que pasa en la vida de las personas.

Lo mejor de las fotos es que no cambian nunca aun cuando las personas y las cosas en ellas ya hayan cambiado.  Por eso las fotos que mas atesoro son las que muestran que en ese instante las personas en ellas están alegres, entusiasmadas, felices!

Las fotografías, como las cartas -ahora en desuso-, son como pedazos de otro tiempo en la vida del que las toma y se vuelven cosas inoportunas en las manos de otros. Para mi, las fotos personales le pertenecen a cada uno y deben morir con uno; que nadie sienta que debe guardarlas eternamente porque fueron nuestros tesoros: acabarían siendo una carga muy pesada!

Cada foto cuenta una historia. Revisar las fotos tomadas por alguien puede mostrarnos una parte de su vida, de lo que ama y de lo que no quiere perder. Porque con ellas se está tratando de abrazar un lugar, un rostro, una emoción: para tenerla por siempre y nunca olvidarla aunque ya no esté.

El peligro que se corre es que cada quien interprete de una manera diferente esa historia cuando falta la versión del tomador. Pero ¿que le vamos a hacer? Mirar con atención los momentos captados en fotos en sesiones no profesionales es una forma de reconocer y dar crédito a ese mundo siempre escondido de lo que nos llama la atención y de lo que se admira cuando nadie nos ve...